Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*
Siempre he sido y seré un convencido de la importancia del diálogo para superar cualquier diferencia o resolver alguna controversia, pero incluso cuando no se logren los acuerdos que se consideren para resolver alguna debe prevalecer el respeto hacia el otro u otros y crear las condiciones para una convivencia pacífica y, como parte de ello, el respeto a quienes piensan diferente, lo que es válido y plausible en toda democracia, lo que nos permite demostrar por qué tenemos que ser diferentes a otras administraciones, lo que de paso nos impone en manera importante y urgente darnos a la tarea de construir canales de diálogo eficaces y corteses, a la par de tender puentes graníticos y permanentes que permitan una directa comunicación.
Atravesamos como unidad territorial una muy compleja etapa en materia de seguridad en diversas regiones del país, misma que es evidente en nuestro departamento, lo cual debe ser atendido día a día por parte de las instituciones instauradas para tal fin, en la verdad que la inseguridad preocupa y ocupa a nuestros organismos de seguridad y de procuración y administración de justicia, siendo importante fortalecer las estrategias que necesarias sean, toda vez que lo contrario beneficia a los delincuentes en su todo integral. Lo que acumula hastío entre los asociados, lo que obliga proponer nuevas formas de colaboración sociedad civil organizada / autoridades competentes, para superar las condiciones de inseguridad que prevalecen entre nosotros; y, como parte de ello, las manifestaciones de la sociedad civil organizada deben garantizarse en un clima de seguridad y prevenir y evitar cualquier forma de violencia, venga de donde venga.
Se trata de prevenir y evitar cualquier expresión de violencia, la posible participación de provocadores que nada tienen que ver con la sociedad civil organizada, en lo que determinante será hacer valer las capacidades institucionales para prevenirla y, en su caso, evitarla, reducir los riesgos, detener y procesar a los responsables; así como de manera importante, evitar cualquier tipo de expresión que abone a la polarización y a la confusión.
Sabemos que opositores siempre habrá, igual quienes piensen diferente, lo que es parte de una democracia y de toda sociedad, por lo que debemos aprender a respetarnos, convivir y, sobre todo, garantizar el Estado de Derecho, principio de gobernanza por el que todas las personas e instituciones, públicas y privadas sujeten su actuación al marco jurídico vigente, el cual debe ser compatible con los derechos humanos, lo que impone para todos, sociedad civil organizada y autoridades gubernamentales, reorientar acciones, escucharnos y atender las demandas poblacionales dentro de los cauces institucionales.
*Jurista. Especializado en Derecho Laboral. Derecho Penal. Docente Universitario. Conferencista. Panelista. Columnista

