Por: José Manuel Herrera Brito
Muchos archivos nuestros de la más diversa índole que sin duda suman miles de folios acumulados por distintas entidades sobre X, Y o Z personajes o hechos de nuestra vida pública y privada, contienen sin duda alguna verdades explosivas, pero como es de normal ocurrencia cuando los mismos contienen asuntos y nombres involucrados con demasiada cercanía a los círculos inmediatos del poder, la verdad desaparece o se le manipula, dosifica en módicas cuotas, se le filtra como posible pueda ser y hasta se le cercena antes de llegar al público, lo que no es de extrañar en estos momentos que nos encontramos en un país en manos de ignaros en muchas como en esta asignatura de la inteligencia; país que además tiene como presidente a un orate confeso de todos los vicios y desequilibrios, y aun así, la vida sigue como si nada aconteciera, por lo que creer que serán vergüenzas a ser expuestas en un acto de transparencia es además de infantil, ingenuo.
Muchos de esos documentos, contentivos de hechos propiciados por criminales estructuras a lo largo y ancho del país, actuados en veces a puertas abierta y otras cerradas en complicidad y delinquidos con contactos en el alto gobierno, poderosos y políticos, quedan sellados en algunas instancias, más no en todas, y es ahí donde los culpables empiezan a inquietarse, ya que si bien hay permisos legales para retener parte del material por protección a víctimas, diversos otros argumentos y por motivos de “seguridad nacional” o “política exterior”, un margen amplio de ellos en la práctica permanecerán escondidos por cualquier asunto que incomode a sus aliados, difícilmente lo sabremos, más cuando en los mismos haya algo serio que los comprometa.
Lo que si podemos tener por seguro es que, cualquier insinuación relacionada con uno de los adversarios será expuesta en bandeja de plata para el espectáculo y morbo político; y, en tal derrotero, se investigarán los supuestos nexos y se abrirán, lógicamente que, sin transparencia alguna, los nichos con la información que conviene. Mientras tanto, se seleccionaran quirúrgicamente y saldrá a la luz solo los que revelen asuntos non santos de los contrarios, correos, intercambios de voces y notas que van de lo incómodo y comprometedor a lo grotesco, consultas sobre una y mil cosas, personajes conectados con lo deprimente, así como empresarios, académicos, celebridades que ahora se santiguan, unos muy cerca, otros, quizá, pero que en todo caso son de una u otra forma parte del ecosistema criminal de quienes están en el poder o compraban su acceso.
Pero la pregunta que vale la pena no es quiénes están sino quienes faltan, ya que lo verdaderamente grave es lo que no veremos; vale decir, la parte que quedará sepultada por decisión gubernamental y que compromete no solo a personas sino al sistema y sus estructuras. Mientras tanto, los que siguen con poder negocian qué contar y qué esconder, quedando relegado lo esencial, herida abierta sobre la capacidad que tiene el poder de convertir lo malo, pésimo y peor en un todo protegido, a pesar de lo que ya sabemos de testimonios, juicios, investigaciones y condenas, y por ende deciden que aquí tampoco pase nada de nada.
Lo que ha acontecido en este gobierno y sobre estos y otros asuntos, lo que es más que indignante, es que solo hayan recibido superficiales rasguños, que además disfrazan, como es el caso de nuestro mandatario que salió a “explicar” pagos suyos en un club de striptease en Portugal, en una torpe respuesta. Es este el extraño mundo de Subuso, no por casualidad, sino por la existencia de individuos con poder convencidos que nada ni nadie, sea la ley, la ética o la vergüenza se les aplica. Gran y grave desgracia. Lastimosamente es el mundo que nos ha tocado vivir. saramara7@gmail.com

