Economista Omar Escobar

Por: Ec. Esp. Omar Escobar

Hoy les comparto unas reflexiones acerca de una investigación de la universidad Vanderbilt… 

En medio de la recesión económica y la crisis sanitaria inducidas por la pandemia, la región ha presenciado unas 25 elecciones o referendos a nivel nacional y según un estudio del BID, hay dos factores que parecen arriesgar la salud de la democracia en el futuro: el deterioro de la situación económica, que puede socavar la fe de los votantes en el gobierno, y el escepticismo sobre la integridad de las elecciones tras las recientes controversias en torno a los resultados electorales, dice Razvan Vlaicu, investigador del BID. Según el Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP) en Vanderbilt University en Estados Unidos que fue realizada en 20 países de América Latina y el Caribe, en relación con las actitudes de los electores frente a la amada democracia en la región y motivada principalmente por los efectos de la pandemia. Los resultados arrojados con base en la afirmación de que “La democracia puede tener sus problemas, pero es mejor que cualquier otra forma de gobierno”. En general, el 62% de los encuestados está de acuerdo, un nivel comparable e incluso un poco más alto que en los últimos años. Es decir que la mayoría de los encuestados apoya la democracia en 16 de los 20 países participantes en la encuesta, “un dato que parece indicar la resiliencia de la democracia en una región acosada por las crisis y convulsiones provocadas por la pandemia.” Sin embargo, otros indicadores sugieren un descontento significativo con el funcionamiento de la democracia en la práctica: solo el 43% de los encuestados dice estar satisfecho con el funcionamiento de la democracia en su país, y solo en seis de los 20 países encuestados la mayoría está satisfecha con los resultados democráticos. 

Es cierto que la inseguridad económica empeoró durante la pandemia reflejado en el grave impacto sanitario y económico de los países. “Se dice que los primeros confinamientos de 2020 provocaron la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de empresas, al agotarse la demanda de los mercados nacionales y extranjeros” y claro está, pues el 61% de los encuestados afirma que su situación económica personal ha empeorado con respecto al año anterior… Uno de cada tres hogares pasó por inseguridad alimentaria. De aquellos cuya situación económica empeoró, tres de cada cuatro creen que esto fue causado por la pandemia. La carga de la crisis además se distribuyó de forma desigual lo que agravó la ya elevada desigualdad de ingresos en la región. Además cuando a los encuestados se les dio a elegir entre elecciones libres e ingreso básico garantizado, 16 de los 20 países encuestados prefirieron “los ingresos” antes que la “democracia”

En el campo político el sistema electoral es el mecanismo para cambiar “a los funcionarios de elección popular” y por extensión, a su “modus operandi”. Es una oportunidad para el votante cuando hay desilusión de la forma de gobierno o las prácticas mañosas del funcionario. Obsérvese que sólo el 38% de los encuestados jóvenes confía en las elecciones… la mayoría en todos los países, salvo en Chile y Uruguay, afirman que a veces se cuentan mal los votos. Además, la mayoría, salvo en Uruguay, creen que los ricos pueden comprar las elecciones. Las dudas persistentes sobre la integridad del proceso electoral como de los líderes elegidos. Según la democracia, “los ciudadanos tienen derecho a la igualdad de trato ante la ley y al cumplimiento coherente de las normas por parte de los funcionarios públicos”, pero bajo el escenario de la “pandemia” las medidas de confinamiento en algunos casos, fue desigual e como fue irregular la distribución de vacunas en otros… Según la encuesta, solo un tercio de los encuestados, y dos de los veinte países, consideran que los derechos fundamentales fueron protegidos durante la pandemia.

La pandemia ha puesto a prueba la resistencia de la democracia. Si bien aparentemente, la mayoría de los ciudadanos sigue apoyando la democracia, muchos de ellos, desconocen los indicadores económicos y sociales globales y quienes los conocen desconfían de las instituciones gubernamentales y de los líderes políticos. Según el informe Desarrollo en las Américas del BID, ante las difíciles circunstancias, los líderes políticos deben salvaguardar la confianza de los ciudadanos ofreciendo oportunidades económicas y defendiendo el estado de derecho para disminuir índices de corrupción, delincuencia y la migración…sin embargo el estudio del BID no contempla que muchas de las instituciones del Estado en América Latina, están bajo líderes políticos incapaces y/o de dudosa reputación, razón por la cual, la democracia está en cuidados intensivos.


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*Omar Alirio Escobar
; Economista con Maestría en dirección y gestión de centros educativos y Especialista en Gestión de proyectos. Docente universitario, ensayista e investigador en varias universidades del país.

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