hernan-cortes arboleda / Dirigente Empresarial. Líder Social, Comunitario, Derechos Humanos. Columnista 

Por: Hernán Cortés Arboleda*

Respecto de la realidad territorial, a efecto de hacerla más acorde con cada uno de sus propios ámbitos, es donde deben definirse cambios de fondo tales como repensar el derecho a la vivienda, replantear la forma en que se habita el territorio y abrir espacios para que quienes antes quedaron fuera, ahora tengan lugar en la imagen final.

La realidad de lo que vemos y vivimos siempre me ha llevado a pensar que el país es un gran rompecabezas en el que algunas piezas han encajado de inmediato, otras parecen no pertenecer, y varias quedan rezagadas en sus orillas, y así se ha avanzado, entre momentos de claridad y espacios que parecen imposibles de cerrar, lo que amerita que esas piezas que parecen difícil de ubicar, empiecen a tomar relevancia, no ser más programas aislados entre sí y articularse en un diseño estructurado, con una focalización social cercana a la gente.

Cambio este que no debe ser casual, sino someterlo a una reingeniería institucional que responda al logro de una mayor eficacia, concentrar esfuerzos y eliminar duplicidades; ello en armoniosa sintonía y articulación con principios humanistas, como es colocar como eje a las personas y comunidades. No es solo ajustar los más de ellos en los engranajes posibles, sino fortalecer áreas claves que atiendan los compromisos de gobierno como son el ordenamiento territorial y urbano, el desarrollo agrario y la política de vivienda que lleven a transitar a un nuevo paradigma de ordenamiento territorial basado en la planeación integral y el aprovechamiento sustentable, donde la participación social sea el centro de las decisiones.

Tener en cuenta que un rompecabezas no se completa acumulando más piezas. Requiere detenerse, mirar la figura y recolocar lo que no encaja. La transformación no se limita a repartir apoyos. Exige revisar el tablero completo, corregir errores y atreverse a modificar la forma en que las instituciones han operado durante decenios, por lo que necesarios son en positivo cambios y transformaciones estructurales de fondo en contexto prospectivo y estratégico.

Por todo lo expuesto, concluirse puede que hay que recurrir a las piezas faltantes para darle así coherencia y sentido al rompecabezas completo e inscribir lo que debe y tenga que hacerse en todas las áreas, a todos los niveles y en todos los momentos, especialmente cuando interesa, importa y concierne atreverse a mirar el panorama de manera holística, otear el horizonte y entender la comarca de otra manera, a fin de imaginar y fortalecer nuevas formas de construir comunidad y hábitat, necesario esto en ruta a consolidar los territorios desde sus propias y superiores realidades, necesidades, iniciativas, prioridades y utilidades en propio beneficio.

*Dirigente Empresarial. Líder Social, Comunitario y de Derechos Humanos. Columnista

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