Francisco Javier Vásquez Asencio

Por: Francisco Javier Vásquez Atencio*

Se sostiene por parte de expertos en la Cosa Pública, que una de las mejores, sino la mejor forma de administrar los asuntos de la Administración Pública es a través de la puesta en práctica del principio de la subsidiariedad, consistente el mismo en que las bases sociales ejecuten las obras y presten los servicios que correspondan a sus capacidades naturales, en el aserto que la comunidad y las empresas locales movidas por los valores de la economía humana, son sin duda alguna el punto de partida de una estructura que inicie de la base hacia la cúspide para transitar los caminos que se deben en la búsqueda y procura del bienestar general.

Político-administrativamente hablando, las entidades más cercanas al ciudadano son los municipios, que obligados están a acompañar en ese inicio a las organizaciones civiles y a las empresas, en lo que debería contarse con la participación de la academia, en una concordancia virtuosa, que será, como muchas veces ha sido, clave esencial de numerosas experiencias exitosas de desarrollo local; más, por cuanto las competencias municipales constitucionalmente establecidas, deben ser ejercidas plenamente, para lo cual alcaldías y concejos tienen que experimentar transformaciones importantes, ya que si bien muchas son las competencias sustantivas, pocos en muchos casos los recursos financieros, que muchos destinan a una grande burocracia, que además de costosa, generan trámites y procedimientos que ralentizan y complican las diligencias de los ciudadanos.

Claro y en cuenta debe tenerse que los municipios no deberían tener un aparato municipal enorme y burocratizado, lo cual no es conveniente para la comunidad ni para las empresas, sino hacerse modesto y ágil, lo que sería una ventaja para los asociados, especialmente cuando se muestran activos y organizados para trabajar políticamente; más, por cuanto el tema de las economías de escala no se aplica normalmente para la gestión municipal, salvo algunas excepciones, para la cual existen diversas alternativas de organización, entre ellas las asociaciones municipales.

Igualmente es de tener en cuenta que la importancia de los municipios no puede solo darse ni asumirse desde un simple y frío criterio estadístico para fijar su tamaño demográfico o territorial, ya que depende de muchos factores, entre ellos, geográficos, históricos, políticos y de otros órdenes, lo que exige estudios adecuados y propuestas sensatas, dirigidas a fortalecer y profundizar la democracia local, asegurando la plena participación de las comunidades organizadas, las entidades empresariales, las instituciones educativas, colegios profesionales, academias y demás entidades sociales y fuerzas vivas que actúan e interactúan en su seno.

Definitivamente hay que fortalecer los municipios en el desarrollo de los principios y valores de gobierno en lo democrático, participativo, sustentable, sostenible, eficiente y transparente; así como el establecimiento de un sistema de asesoría, asistencia técnica, supervisión y control que apoye su gestión en los más de sus ámbitos; en lo que ayuda igualmente, el establecimiento e implementación de programas de capacitación para la ciudadanía, candidatos y servidores públicos. La transformación nacional exige la igual transformación municipal, institución básica y fundamental de la República. franvasquez06. francisco.vasquez.atencio75@gmail.com

*Administrador de Empresas. Especializado en Recursos Humanos. Especializado y Magister en Gerencia Social. Diplomático.

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