Por: José Guillermo Claros Penna*
Normalmente la mayoría de nuestra gente vive en condiciones que no son las óptimas, lo que es una realidad, al respirarse en sus asentamientos pobreza y abandono, pero, el pueblo vive con la esperanza e ilusión de un mejor vivir, de vivir bien y mejor. El concepto de pueblo es complejo y multifacético, ya que se refiere a un grupo de personas que comparten una identidad común, una cultura, una historia y un territorio. Cuando se habla de pueblo se refieren a las grandes mayorías empobrecidas, a los sectores sociales con carencias, a las poblaciones periurbanas y a los campesinos excluidos; de ahí que el pueblo que soporta carencias, necesidades, dificultades y una exclusión sistemática, trate de encontrar fortaleza en organizaciones como los sindicatos, juntas comunales, movimientos sociales, organizaciones gremiales y otras más, para exigir que gobiernen para ellos.
Aparece aquí otra verdad, y es que los gobiernos no puede, así lo deseen o lo quieran, desconocer a los movimientos sociales, puesto que son parte del pueblo, de un pueblo que quiere soluciones, que a más de relatos y narrativas discursivas de unidad y justicia social, la plasmen en realidades, logros, alcances, realizaciones que cambien la faz del pueblo y sus pobladores quienes soportan discriminación e injusticias, ya que los únicos que disfrutan y hasta abusan del poder son los malos dirigentes, sus allegados y políticos en función de gobierno.
Se suma a esto un descaro mayúsculo, como es y lo hacen fácil y sin rubor alguno, pedirle al pueblo sacrificios para estabilizar el país. No tieien en cuenta que los sacrificios debe ser de toda la población, incluyendo a las autoridades y los políticos, que en tiempos de crisis continúan viviendo bien, puesto que no saben lo que es pasar hambre y necesidades, lidiar con marchas y bloqueos. viajan en avión, se transportan en vehículos de lujo y tienen a los supermercados a su disposición.
Es hora qué se efectúen cambios de todo y en todo, no solamente las cabezas, hagan honor a la palabra empeñada, que se imponga la meritocracia, la ética, la moral y la trasparencia. No gobernar, y es moda, por las redes sociales, el pueblo está más que cansado de la manipulación de sus emociones y que no se les soluciones salud, educación, calidad de vida y la administración pública en todo su espectro, en la realidad y verdad que no deben ni pueden continuar en las instituciones públicas los que humillan a la gente, toda vez que ello es a todas luces inconcebible; pero desgraciadamente, así funciona esto, hasta que se tomen por todos cartas en el asunto y ojalá no vaya a traer lo cual desarrollos caóticos irreversibles de impredecibles consecuencias. El Creador nos tenga de su mano.
*Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho. Columnista

