Jose Guillermo Claros Penna- Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado.

Por: José Guillermo Claros Penna*

Es la participación ciudadana el involucramiento activo de los ciudadanos en la toma de decisiones públicas que afectan sus vidas y comunidades. Derecho y deber que permite a las personas influir en las políticas, programas y acciones del gobierno, fortaleciendo la democracia y promoviendo la transparencia y la responsabilidad social, teniendo que ver muy puntualmente con el involucramiento activo, las decisiones públicas, el fortalecimiento de la democracia, transparencia y rendición de cuentas y corresponsabilidad social, misma que cuenta con definidos mecanismos y es en resumen un proceso dinámico y esencial para el funcionamiento de una sociedad democrática y justa, donde los ciudadanos tienen voz y voto en las decisiones que les afectan; y, sin ella, ninguna política es sostenible.

Se requiere y requerirá siempre de la participación ciudadana para apalancar la paz, en lo que la seguridad es vital; más, por cuanto es elemento fundante, pacto social y compromiso entre Estado y sociedad. La paz no nace en un escritorio ni solo de la fuerza; es una construcción colectiva que exige voluntad política, instituciones sólidas y, sobre todo, participación ciudadana. La familia que educa en valores, la escuela que enseña a dialogar, la comunidad que preserva su identidad y el Estado que garantiza justicia. No es obra de un solo gobierno, sino el fruto de todos que deciden trabajar juntos y ejercer sus derechos.

La paz se moldea desde lo local y su fuerza se proyecta a la nación entera; y la seguridad, es una una verdad que nace en las comunidades y en el compromiso del Estado. Debe ser positiva, ausente de violencia, presencia activa de justicia, cohesión social y oportunidades, aspectos claros y claves para atender las causas de la inseguridad, fortalecer inteligencia e investigación, coordinarse con gobiernos locales y garantizar cero impunidad. Pero más allá de las instituciones, debe reconocerse que sin la participación ciudadana, palpada en comités vecinales, redes de apoyo, brigadas juveniles, recuperación de espacios públicos y demás, repito, ninguna política es sostenible y para que la seguridad, también repito, se convierta así en un pacto social, en un compromiso mutuo Estado / sociedad.

Es pacto que empieza en el día a día, en la casa, en el trabajo, en la calle, en la mano que ayuda antes que señalar. Sin personas que defiendan la paz, cualquier estrategia es brizna al viento, por lo que requiere de cimientos sólidos para que no haya fuerzas que nos arrebaten el derecho de vivir con seguridad. No es ni será posible construir paz duradera sin asumir las transformaciones necesarias, mismas que comienzan con el ciudadano que participa, exige y propone. 

La paz hay que construirla con un pueblo involucrado y participativo, articulando ciudadanía y gobierno permitiendo avances tangibles en el combate al delito e impartición de justicia. Es hacer de la paz una prioridad pública, un caminar conjunto con la sociedad. Impulsar modelos de prevención y colaboración que coloquen a la comunidad como actor central, generando lecciones valiosas para todos, ya que la paz se fortalece cuando el Estado escucha, la gente participa y ambos asumen que el derecho a vivir seguros y en paz es una responsabilidad compartida. Se trat que entre todos consolidemos una paz con seguridad, con visión humanista, mediada como política pública y ciudadanía activa como ejes u soportes. Con una sociedad organizada y un Estado presente, la paz deja de ser promesa para convertirse en realidad concreta. La paz hay que construirla entre todos día con día días, Es en definitiva, una construcción colectiva

. *Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho.  

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