Por:Ec. Omar Escobar.
Mas allá del espectro político, el espionaje es la mano derecha del poder. La doctrina Monroe no hubiese alcanzado su objetivo sin los servicios de inteligencia de una casta burocrática que permanece tras bambalinas. De a poco se ha ido conociendo las actividades clandestinas de dicha casta gracias a personajes como William Henry Blum, a quien me referí en el anterior artículo. También, hay que recordar a Daniel Hale, quien filtró a la prensa información clasificada sobre inteligencia de guerra con drones. Chelsea Manning, exanalista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos que proporcionó a WikiLeaks documentos clasificados. Reality Winner, quien filtró información clasificada de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, y fue condenada a más de cinco años de prisión en 2018 y fue liberada a principios de 2021. Hay que destacar que el delito imputado a los anteriores depende del grado de importancia de la información revelada: No paso lo mismo en 1960, con los criptólogos de la NSA, William Martin y Bernon Mitchell. Ellos afirmaban: “Nos preocupaba la política estadounidense de violar deliberadamente el espacio aéreo de otras naciones y la práctica del gobierno estadounidense de mentir sobre dichas violaciones”. Agregan, tener pruebas sobre la interceptación y el descifrado de las comunicaciones secretas de sus aliados por parte de Estados Unidos. “Dicha interceptación se realizaba a través de más de 2.000 puestos de interceptación manual atendidos por más de 8.000 operadores de interceptación de las Fuerzas Armadas que monitoreaban a unos 40 países, incluidos sus aliados Francia e Italia”. Tras sus declaraciones, tuvieron que exiliarse en Moscú, mientras Harry Truman “sugirió que se les disparara” y la Cámara de Representantes, los calificó como «desviados sexuales».
Era evidente, que ponía en riesgo la imagen de USA ante el mundo y en especial ante sus propios aliados que tomaron medidas preventivas razón por la cual, la NSA buscaba cualquier excusa para acabar con la reputación y la credibilidad de sus antiguos agentes… es lo que siempre se hace para poner en duda las denuncias de los desertores. Años más tarde surge otra historia similar en el exagente de la CIA y la NSA, Edward Snowden, quien destapa una serie de programas que son la base para extraer información del resto del mundo, utilizando las redes informáticas a costa de violar la privacidad individual y la soberanía nacional del resto del mundo.
No es casual que las agencias de seguridad modelo en el mundo surjan en EEUU, Gran Bretaña, Israel, Rusia y el Vaticano, sus gobiernos no solo se jactan de su poder, pero detrás hay unas elites burocráticas que trascienden fronteras e imponen sus códigos de seguridad y normas de disciplina geopolítica.
Los programas “Prism, Tempora y Boundless Informant” en colaboración con la agencia británica de ciberespionaje (GCHQ) intervino cables de fibra óptica para recopilar, almacenar, minar y compartir con la NSA grandes cantidades de correos electrónicos, publicaciones de Facebook, llamadas e historiales de internet de todo el mundo. Fue así como la NSA en 2013, había recopilado 97. 000 millones de datos de inteligencia de redes informáticas globales, incluido el rastreo de datos financieros, como las transacciones con tarjetas de crédito Visa. Según la misma Unión Estadounidense por las Libertades Civiles ( ACLU), “algunas de estas herramientas incluyen la capacidad de manipular los resultados de encuestas en línea, inflar artificialmente el número de visitas a sitios web, amplificar mensajes en YouTube, censurar contenido de video considerado extremista, encontrar fotografías privadas de objetivos en Facebook (Spring Bishop), falsificar cualquier dirección de correo electrónico y enviar un correo electrónico bajo esa identidad (Changeling)”.
Los críticos argumentaron que la recopilación amplia e indiscriminada del programa viola el derecho a la privacidad, mientras los políticos gringos afirman que el programa es necesario para contener actividades terroristas… lo cierto es que Snowden devela la presencia de hackers gubernamentales que vienen funcionando desde 1990 en cooperación entre USA y Gran Bretaña. El periodista Glenn Greenwald, reportero de The Guardian, respecto al “programa PRISM” de la NSA, dice «Cada vez que alguien denuncia o expone irregularidades del gobierno, la táctica del gobierno es intentar demonizarlo como traidor»…
Esto demuestra que la doctrina Monroe sigue vigente y ahora con una estructura mucho más sólida gracias a los programas ya descritos. El blog SPYSCAPE, evidencia como a través de “Prism” la NSA pudo acceder a correos electrónicos, documentos, fotos y datos almacenados por empresas tecnológicas como Facebook, Google, Microsoft, Yahoo, Skype, YouTube, Dropbox y Apple. El programa funciono por acuerdo secretos a voluntad como Microsoft, pero también mediante coacción judicial, pues el Congreso norteamericano en 2008 autorizó al Departamento de Justicia mediante coacción a las empresas reticentes a cumplir con Prism o enfrentarse a acciones judiciales. Lo curioso es que dos años después, la Ley Patriota de EE. UU. se modificó para impedir que la NSA recopilara registros telefónicos de forma masiva, lo que supuso una victoria para los defensores de la privacidad. En 2020, el programa de vigilancia de la NSA que Snowden expuso fue declarado ilegal por el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de Estados Unidos, mientras un año más tarde, Colombia con la venia de USA compraba a los israelitas, Pegasus.
Las agencias de seguridad anglosajonas cuentan desde hace mucho tiempo con instrumentos sofisticados para extraer información, identificar, monitorear, infiltrar y recopilar información de inteligencia a través de los sistemas informáticos de los gobiernos del resto del mundo y de sus operadores móviles, permitiéndoles conocer la vida íntima de sus usuarios, incluso de gente que ni siquiera son sospechosos de haber cometido algún delito… fue gracias a esos servicios de inteligencia gringa, como los militares colombianos, sabían de antemano, la toma del Palacio de Justicia; fue así como a través de las agencias de seguridad gringa, lograron la caída de presidentes en Chile y Panamá… y será gracias a esos programas, hoy llamados conspirativos, como Trump dará su golpe de gracia a Venezuela, Colombia, Nicaragua, Cuba y Brasil… Trump se ha propuesto fortalecer a la derecha en el mundo mediante el exterminio de quien él considere un “desviado”. Hoy a puesto sus ojos en Sur América… fatídicos tiempos os esperan.
