Jose Guillermo Claros Penna- Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado.

Por: José Guillermo Claros Penna*

La eficiencia, la eficacia y la administración pública son tres conceptos fundamentales para el discurso sobre la gestión de gobierno. La eficacia se refiere al cumplimiento de objetivos y metas, es decir, lograr los resultados previstos. Eficacia, es la capacidad de una institución de alcanzar sus metas y objetivos; en el discurso, se utiliza para juzgar si el gobierno está logrando los fines públicos para los que fue creado, como la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. 

La eficiencia se centra en cómo se logran esos resultados, optimizando los recursos disponibles para obtener el máximo provecho con el mínimo gasto. En el discurso público, se usan para evaluar el desempeño de las instituciones, exigiendo que cumplan sus funciones de manera efectiva (eficacia) y responsable de los recursos públicos (eficiencia). Eficiencia es la relación entre los resultados obtenidos y los recursos utilizados para lograrlos. Implica hacer más con menos; en el discurso, se focaliza en la buena administración de los recursos públicos (presupuesto, tiempo, personal). Ejemplo: de una u otra es un programa de salud que reduce la tasa de la enfermedad (eficacia) usando menos presupuesto de lo asignado (eficiencia). 

Administración pública, es el conjunto de órganos y entidades del Estado encargados de implementar las políticas públicas, en el discurso, se presenta como un sistema que debe ser transparente, responsable y rendir cuentas a la ciudadanía y su discusión se centra en cómo lograr que sea más ágil, flexible y moderna para servir mejor a la población; de ahí que sea ejemplo de ella el uso de tecnologías para simplificar trámites burocráticos o la implementación de políticas anti-trámites, vale decir cómo el discurso busca hacer la administración más eficiente y eficaz.

Se conectan estos conceptos, así: la administración pública es el medio, la eficacia y la eficiencia son los criterios para evaluar su desempeño; de ahí que sea necesario ser eficiente para ser eficaz. Una administración que no usa bien sus recursos (ineficiente) puede no tener la capacidad de cumplir sus objetivos (no es eficaz); por otro lado, lograr objetivos sin tener en cuenta los costos (ineficaz) tampoco es una buena gestión; conceptos fundamentales para el control ciudadano y la evaluación de políticas públicas

Elementos los referidos para alcanzar una gestión pública eficiente y eficaz en contexto de la nueva Administración pública y también para acercarnos al análisis de la  actividad que se realiza en cualquier entidad a dicho tenor que así lo reclama, puesto que la administración pública de recursos se realiza gracias a los recursos coactivos que se exigen a los ciudadanos, por lo que no debe realizarse de un modo aleatorio y sin arbitrariedades.

Sin embargo, quienes defienden una permanente intervención de los poderes públicos en la economía no aducen criterios en los que se maximiza el beneficio minimizando los gastos, pues en la actuación pública difícilmente puede prevalecer la eficiencia, ya que, entre otros motivos, los agentes públicos carecen de competencia y, entre sus prioridades no se encuentra la maximización de los beneficios, propia del empresario. Eficiencia y productividad no implica que el sector público deba renunciar a los criterios de eficiencia en su intervención. Pues sería tanto como admitir que la actuación pública en la esfera económica es siempre ineficaz, de manera que la provisión de bienes y servicios se debería realizar siempre a través del mercado.

Por otro lado, lo cierto es que, si la Administración Pública interviene en aspectos que funcionan perfectamente en el mercado, no sólo se está renunciando a los criterios de productividad, sino que están empleándose recursos que deberían destinarse a otros fines. O lo que es peor, esta situación provoca un crecimiento de la estructura pública innecesaria, que se financia con ingresos públicos conseguidos de manera coactiva. Para todo ello, es necesario conocer métodos y técnicas que conozcan la forma de evaluar las actividades realizadas y tras este estudio, se pongan en marcha las medidas precisas que garanticen la mejora de la calidad de esta gestión. 

*Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho. Columnista

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