Por: Saúl Alfonso Herrera Vengoechea*
Como joven que soy, pienso que mis contemporáneos deberíamos desde ya, es mi sentir, irrumpir en la agenda pública de nuestras unidades territoriales, convencidos que tenemos que participar activamente en ella, además de estar enterados de lo que en la cosa pública acontece, toda vez que no podemos ser invitados de piedra, sino despertar y empezar sin temores a alzar nuestras voces con demandas legítimas, mirada firme y decidida en el anhelo de un país mejor, sin corrupción, inseguridad, populismos, polarizaciones ni mentiras, para lo cual no necesitamos aprobación ni validación, sino voluntad, determinación, decisión y buen juicio.
Tenemos que demostrar nuestro decir de manera pura, honesta y valiente, nacido lo cual del hartazgo y desencanto hacia lo que se cacarea como esperanza, pero que se vuelve desconfianza, incertidumbre, desasosiego y desilusión, barreras que de seguir siendo, soló serán obstáculos infranqueable que nos impedirán construir el porvenir que merecemos; razón por la que obligados estamos a entender en y desde nuestro proceso formativo, que no es nuestro propósito bajo ningún punto de vista estorbar, entorpecer, sino ayudar a construir y consolidar un mejor porvenir.
Nuestra capacidad para transformar realidades tiene que ser inmensa, entender que cada nueva generación debe ser capaz de realizar innovaciones y avances en las más diversas áreas. En la política, esto no es diferente. Por ello, la juventud y la política son elementos que deben caminar juntos para construir una sociedad cada vez más activa y consciente, por lo que activar la ciudadanía en la juventud se convierte en algo fundamental para convertirnos en adultos socialmente responsables y actuar en pro de la colectividad, especialmente, y lo estamos viendo, el escenario político actual es cada vez más complejo, y los cambios solo ocurren cuando hay un serio compromiso ciudadano.
Como juventud tenemos que participar, ser activa políticamente, luchar por la construcción de una sociedad cada vez mejor e inclusiva. Nos enseña la historia que la juventud siempre ha desempeñado un papel importante en los momentos de transformación política y social. La juventud y su participación activa tienen un impacto social y político, debiendo retar las obsoletas estructuras y exigir transparencia, justicia social y políticas públicas que respondan a las necesidades de todos, en el entendido que con nuestro esfuerzo y reivindicaciones podemos mejorar el futuro en el que viviremos; de ahí que involucrarnos con cuestiones políticas y ciudadanas nos permitirá mejorar la calidad de vida de la sociedad y fortalecer principios democráticos como la participación cívica, la responsabilidad social y la garantía de derechos.
De otra parte, tenemos que las redes sociales han cambiado la forma en que los jóvenes se comprometen políticamente, al facilitar que las agendas políticas se difundan rápidamente, así como la divulgación de causas y crean un espacio para el debate y la articulación entre jóvenes, no obstante enfrentar desafíos, como la difusión de noticias falsas y la superficialidad de los compromisos.
La participación juvenil debe ser un valor cívico y democrático, ya que ayuda en la renovación de ideas y fortalecimiento de la democracia, po lo que no debe limitarse únicamente a votar. Y si bien el voto es un instrumento político fundamental y debe ser ejercido por los jóvenes, es claro que la participación política también implica el compromiso activo en procesos políticos, desde la militancia en movimientos sociales hasta la participación en escenarios municipales y asociaciones estudiantiles.
La juventud representa, como ya dijimos, un pilar importante para el fortalecimiento de la democracia, aportando nuevas perspectivas a debates muchas veces estancados. En este sentido, es esencial que seamos escuchados y considerados en la toma de decisiones, especialmente en políticas públicas que afectan directamente nuestras vidas, como la educación; de ahí que para ser ciudadanos activos debamos votar en las elecciones, informarnos, debatir temas políticos, participar en órganos y reuniones comunitarias, adoptar hábitos cívicos, políticos y democráticos, interiorizando la voluntad de ser ciudadanos comprometidos con la mejora de nuestra realidad, ya que más jóvenes interesados en política y más jóvenes en posiciones de poder significan diversidad, inclusión, participación popular, más democracia, debido a que la representatividad juvenil en la política es la representatividad de la población colombiana en la política.
*Estudiante de Décimo Grado de Bachillerato. Colegio Cristiano La Esperanza. Columnista

