RUIZ FRUTOS JULIAN MARTIN- Abogado. Especializado en Derecho Laboral

Por: Julián Martín Ruíz Frutos*

Importa como colombianos que somos, otear el porvenir y hacer claridad respecto de la necesidad que tenemos los no capitalinos de vencer el centralismo que ha imperado el más del tiempo en nuestro país, convocatoria esta que concitar debe a académicos, investigadores, empresarios, productores, comunicadores, hacedores de arte y demás otras de las múltiples disciplinas existentes, para de común acuerdo reclamar la abolición de ese  centralismo mayúsculo que nos consume y no permite los avances mejores y superiores que tal talanquera obstaculiza e impide  celebrar en nuestros territorios el compromiso con el mañana y la no comprobación consistente con una Colombia más próspera.

Concierne que sobre la base de las muchas demostraciones a que acudir podemos, la importancia que tiene salir de las zonas de confort capitalina, y darnos a la tarea de atrevernos a conocer los caminos de la patria con la gente que vive en ellos, toda vez que acciones consciente como esta, nos daría grandes y variadas ventajas que enriquecen nuestra consciencia ciudadana, más cuándo entendemos que una gestión en las instancias capitalinas puede transformarse de minutos en horas y hasta en años y más.

Es o son conductas que se complican cuando quienes deciden desde la capital, no comprenden lo que significa la distancia y las necesidades que tienen las personas en el territorio. Cuando el lugar desde donde se toman las decisiones se encuentra más lejos y en las alturas, la situación es  más angustiante; y si a esto adicionamos el denominado discreto encanto de la burocracia y la estupidez de quienes quieren aprovechar su cuarto de hora en el poder con autoritarismo, el escenario es el que tenemos en este momento y consuetudinariamente hemos tenido siempre.

Es el centralismo, -doctrina política que concentra el poder y la toma de decisiones en un único gobierno central, subordinando las autoridades locales y regionales, en el que la planificación, administración y las leyes son dictadas por el centro para todo el territorio, buscando unidad, aunque a menudo limitando la autonomía local- un sistema que resulta de vivir ensimismados, miopía por no decir que ceguera, que debe curarse con la irrupción de liderazgos ciertos en los territorios que luchen por revertir tal condición que poco o nada contribuye a sólidos desarrollos y crecimiento, debiendo ser un acto de autoestima que nos permita identificar el valor de algo que está en nuestros territorios, que profundiza la tolerancia y representa la cadena económica productiva de más ancha base a la hora de evaluar su excedente material y simbólico. Las economías cromáticas hoy tan en boga y la circular entre otras , enamoran al porvenir y son básicas para la sostenibilidad de la población en el territorio, en un país con tan pocos habitantes y tan grande extensión.

Y si bien hay acciones estatales que se las necesita centrales, información, defensa, representación internacional, instrumentos para establecer equilibrios, garantías de oportunidades y otras, igualmente demuestra la experiencia que son las iniciativas en los territorios y los actores locales, quienes le dan consistencia a la democracia. *Abogado. Especializado en Derecho Laboral. Columnista

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