Ruben Darío Ceballos Mendoza - jurista

Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

De conformidad con el artículo 258 de la Constitución Política de Colombia, el voto es un derecho y un deber ciudadano. Es el mecanismo de Participación Ciudadana por excelencia, pues, a través de él, los ciudadanos eligen sus candidatos a cargos de elección popular y además sirve como medio para la realización de los otros Mecanismos de Participación Ciudadana instituidos por la Constitución. En consecuencia, significaría votar elegir para avanzar, optar por las mejores propuestas, equipos sólidos como mejor conformados y la más clara visión de país; más no por continuismos ni  malsanos populismos y autoritarismos que sumidos nos tienen en condición de desastre y disolución patria.

El 21 de junio no vamos a elegir solo candidatos; sino el rumbo del país. Razón por lo que debemos ser claros en nuestra decisión, contundentes, asertivos, ciertos en que Colombia no está más para experimentos ni discursos vacíos disfrazados de fallidas esperanzas. Estamos es para decisiones firmes, responsables, comprometidas y, sobre todo, grandiosas e inteligentes. No podemos seguir permitiendo que la política se siga convirtiendo en un espectáculo de quinta categoría donde gana quien más mentiras dice, más fuerte grita o  fuerte o promete más sin fundamento ni soporte alguno. Grave asunto sin duda. El populismo no construye, nunca lo hecho, y sí destruye lo bueno y mejor que a su paso encuentra. Pesca incautos con soluciones facilistas, pero deja problemas enormes y más profundos; y, Colombia, nuestra amada patria ya ha pagado demasiado caro , con creces por caer en ese error lamentable a todas luces.

No podemos seguir votando como si el futuro de la patria no importara. Tenemos que volver por los fueros de un mejor país. Una Colombia con oportunidades reales. Interesa e importa votar sin rencores, sin odio y sin revancha, ello solo perpetúa la rueda de los fracasos. Tiene que ser el nuestro un voto inteligente como ya dijimos. Comprender cabalmente que el voto emocional es el mejor aliado de los mediocres y los estólidos. El voto inteligente, en cambio, es el único camino para construir institucionalidad, fortalecer como profundizar la democracia y garantizar las oportunidades mejores y superiores. Como ciudadanos obligados estamos a entender que gobernar no es improvisar, caer en imprevisiones ni imprecisiones, sino ejecutar con compromiso, conocimiento, criterio técnico y responsabilidad política.

Necesitamos un equipo de gobierno que con lidere con demostrado liderazgo, que educación, empleabilidad y seguridad no son caprichos, sino importantes urgencias; además de comprender que desarrollo, crecimiento, bienestar y prosperidad no se logran con discursos incendiarios, sino con políticas públicas bien diseñadas y mejor ejecutadas.

El 21 de junio no votemos visceralmente. Ejerzamos nuestro derecho con la cabeza. Votemos por el porvenir. Cada voto que irresponsablemente depositemos en urna aumentará exponencialmente las oportunidades perdidas del mañana. Np más promesas. Necesitamos como país decisiones y soluciones dignas, ciertas, viables, confiables, factibles, duraderas; y, ello empieza con lo que hagamos conscientemente en beneficio y aprovechamiento colectivo. 

*Jurista. Especializado en Derecho Laboral. Derecho Penal. Docente Universitario. Conferencista. Panelista. Columnista. rubenceballos56@gmail.com

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