Guillermo Barreto

Por: Guillermo Barreto Vásquez*

Amigos y apreciados compositores, esto es un pequeño análisis filosófico y teológico de la mentira desde la teoría de los actos de habla. Conociendo o teniendo en cuenta que la globalización y la introducción de las telecomunicaciones ha sido uno de los grandes avances en los últimos años, el uso de las nuevas tecnologías ha permitido fortalecer las relaciones de interacción entre personas, disminuyendo los límites del espacio y del tiempo.

Las redes sociales son en la actualidad, uno de los medios de interacción más usados por las personas en la criminalidad cibernética, convirtiéndose en un problema que ha venido aumentando conjuntamente con el ascenso de la población internauta.  En teoría, el Estado en su función es el titular de la acción penal que debe perseguir estos delitos. La criminalidad cibernética es un problema que ha venido aumentando conjuntamente con el ascenso de la población internauta y por ende ha sido objeto de múltiples iniciativas y estudios encaminados a buscar instrumentos jurídicos capaces de limitarla.

La gente miente más desde el auge de las redes sociales y los teléfonos inteligentes, porque la tecnología ha brindado a las personas más formas de conectarse, pero también les ha brindado más oportunidades para mentir. En éstas, los usuarios comparten fotos, videos, experiencias, e inclusive datos personales que han sido usados por los “ciberdelicuentes” hasta para cometer delitos de carácter económico y de la mano con éstos, se ha venido evidenciando la generación de otros delitos.

La flexibilidad y la precaria vigilancia de estas redes sociales, ha dado pie para que se presenten casos de injuria y calumnia entre los usuarios, afectándo su derecho a la honra y la intimidad, por eso la expresión bíblica “No darás falso testimonio contra tu prójimo” denuncia toda forma de encubrimiento, ocultación de hechos y acontecimientos que constituyan delito, así como todo tipo de hechos que comporte lesiones en la dignidad integral de las personas.

El acto del habla hecha en condiciones apropiadas, normales, es la unidad mínima de comunicación que está regulado por reglas y principios con intenciones comunicativas, y la mentira se opone a esa veracidad o sinceridad que tiene el habla. La mentira es rehusar la verdad debida. Toda persona que actúe comunicativamente tiene que entablar en la ejecución de cualquier acto de habla, pretensiones universales de validez y suponer que tales pretensiones pueden desempeñarse. Las pretensiones universales de validez del acto de habla, tienen que tener la intención de comunicar un contenido proposicional verdadero, de lo contrario, estas pretensiones de validez no producen comunicación, produce calumnias, injurias, falsos testimonios y la ironía, toda vez que intenta expresar lo inefable, lo contradictorio, lo chocante y paradójico, lo misterioso y trascendente como hace Rafael Ricardo.

La mentira, a veces, se adhiere al lenguaje de algunas personas. Aunque no existe un único motivo por el que esto sucede, sino por la necesidad de escapar de una realidad difícil que no tiene salida. Rafael Ricardo, no te crecerá la nariz como a Pinocho, pero sí el sentimiento de ira en la medida en que comienzas a ver más allá del montaje en el que te has construido. guillobarreto@yahoo.com 

*Economista. Folclorista. Investigador cultural. Escritor.  

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