JOSÉ MANUEL HERRERA BRITO

Por: José Manuel Herrera Brito

Los buenos y mejores líderes en todas las áreas, son aquellos que buscan siempre unir, conjuntar, conciliar esfuerzos, aunar objetivos, converger metas, establecer propósitos, trabajar en equipo, conjuntar voluntades, a cambio de dividir.

Ello nos lleva a pensar y concluir, si estos parámetros tienen validez, como en efecto la tienen, que no tenemos buenos líderes, y que por tanto, como ciudadanos deberíamos empezar a cambiar de estrategia y apartarnos de quienes como tal fungen, pero que practican a diario los parámetros que a vuela pluma hemos señalado. 

Nunca es ni será buena ruta dividir, como si lo es unir, unificar, amalgamar, estrechar lazos, lo que crea una ambición común, ya que a través de la unidad se encuentra la manera en que todos colaboran, edifican, construyen, ejemplarizan, generan poder para todos, fortalecen conceptos democráticos, colectivizan, toleran, atienden las ideas y el pensar de los demás, escuchan, refieren verdades, no rinden culto a la personalidad ni se fanatizan.

Quienes optan por dividir, y muchas veces ganan con tal argucia, acuden a peroratas convincentes y promesas que nunca se cumplen, registrando solo fracasos, mismos que le son atribuibles, pero hábilmente señalan que la culpa no estuvo en sus decisiones, ni en su negativa a rectificar, sino que la culpa siempre es y será de los otros. No tienen una estrategia que se construya sobre lo mucho rescatable de lo ya existente, nada en ellos es perfectible, todo lo fragmentan y desintegran, nada de lo construido es bueno y menos le sirve. Pasa lo cuál en los más de los aspectos, tales como infraestructura física, suministro de agua potable, servicios de acueducto y alcantarillado, sistemas de salud y educación, seguridad, producción de energías limpias, impunidad, recuperación del espacio público, la necesaria contratación de los recursos humanos que nunca la hacen de manera idónea sino por favoritismo.

Se enconchan en sus tozudeces, evitan oír hablar de estrategias alternativas, no conjuntan esfuerzos con empresarios, expertos, fuerzas vivas y grupos de la sociedad civil que tanto apoyan como comulgan con los sanos y requeridos propósitos de disminuir la inequidad y la desigualdad, quebrarle el espinazo a la violencia, aumentar a niveles de importancia la inversión productiva, proteger a los grupos vulnerables, avanzar en el desarrollo de la mujer en todas sus manifestaciones y validas causas, mejorar el medio ambiente, reducir corrupción e impunidad, promover ciencia y cultura. A cambio de escoger unidad y colaboración, les es más interesante división y confrontación, buscar oportunidades para alimentar discordias, pleitos y para agrandar en vez de estrechar, las diferencias.

Visto lo expuesto, no vemos en el horizonte bases para el optimismo, que ayudaría, de la mano y asistidos por quienes tienen el conocimiento, la experticia, los medios y la disposición, a proyectar un mejor desempeño del gobierno y por ende un mejor porvenir para todos los asociados. saramara7@gmail.com

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