Luis Gilberto Ramírez Calle

Por: Luis Gilberto Ramírez Calle*

Es sabido que en épocas electorales se incrementa sustancialmente la inseguridad en campos y ciudades. Hoy las campañas políticas inician en firme sus gestas proselitistas, lo que empieza a ser evidenciado por la ciudadanía en todo el país, aunque no tiene identificada la comunidad, aparte de los lugares comunes de siempre que afloran en estos tiempos, como no dudan en expresarlo, los distintos temas y menos las propuestas que la satisfagan por parte de los aspirantes para lograr su apoyo en medio de tanta incertidumbre.

En todo lo cual, importaría que los candidatos a todas las curules en juego, obligados deban estar a ponerle extrema atención a cuanto concierne a la seguridad ciudadana, maltratada y abandonada por distintas instancias cual hija huérfana del Estado de Derecho. Debe entenderse que no es la inseguridad un tema menor, sino un asunto bien adulto que debe tomarse con toda la seriedad del caso, con preocupación y ocuparse a fondo de ella y todo cuanto representa e incide de manera negativa en la sociedad.

Las comunidades en todos los rincones de nuestra geografía, diariamente reclaman seguridad, ese valor fundante principio de los caminos mejores de toda sociedad, más, cuando inmersos estamos en escenarios aberrantes donde los delitos de toda condición están salidos de madre, superando con creces la capacidad de resistencia que pueda quedarle a los ciudadanos ante esta verdad verdadera que hace ya bastante tiempo dejó de ser apenas amenaza para entronizarse con sevicia en todos los municipios del país.

La seguridad ciudadana es el proceso de establecer, fortalecer y proteger el orden civil democrático, eliminando las amenazas de violencia en la población y permitiendo una coexistencia segura y pacífica. Es bien público e implica la salvaguarda eficaz de los derechos humanos inherentes a la persona, especialmente el derecho a la vida, la integridad personal, la inviolabilidad del domicilio y la libertad de movimiento. No trata simplemente de la reducción de los delitos sino de una estrategia exhaustiva y multifacética para mejorar la calidad de vida de la población, de una acción comunitaria para prevenir la criminalidad, del acceso a un sistema de justicia eficaz, y de una educación que esté basada en los valores, el respeto por la ley y la tolerancia. La seguridad ciudadana y comunitaria trata de atender todas las causas potenciales de los delitos y de la violencia. Este enfoque multifacético ayuda a incorporar las medidas de prevención de la violencia y de control de la criminalidad, a ocuparse de una amplia gama de problemas como la falta de integración social, la impunidad, el tráfico de drogas, la proliferación de armas ilegales, el tráfico de seres humanos y la migración.

Tenemos hoy una sociedad, qué en medio de los delitos con todas sus variantes y modalidades, ya pocas fuerzas le quedan para tomar las precauciones necesarias en su defensa, y en consecuencia hundiéndose irremediablemente en un estado de miedo, pánico y terror ciertamente alarmante y desconsolador. Requiere tema tan neurálgico estudiar a conciencia y analizar profunda y cuidadosamente la situación que viviendo estamos para definir y presentar fórmulas viables y realizables, dirigidas a identificar plenamente, combatir y quebrarle el espinazo a las estructuras criminales de la delincuencia organizada de distinto origen, propósito y naturaleza, como a la delincuencia común que propaga con actuar acciones violentas de todas las facturas.

Es la inseguridad tema y problemática que llama a ser estudiado a cabalidad, camino a lograr un alto nivel de seguridad, sin que medie en ello improvisaciones de ninguna naturaleza: en lo que ayudará siempre y por siempre una pronta, ágil, seria y eficiente justicia que castigue de manera ejemplar, a efecto que los delincuentes de toda laya que actúan e interactúan en nuestros territorios sepan a qué atenerse, por lo que importante y urgente es la implantación e implementación de una política criminal dirigida a reorientar en gran medida tales desafueros, en contexto de mejoramiento permanente y continuo. 

*General (r) Ponal. Administrador. Consultor Asesor en Seguridad, Inteligencia y Defensa Nacional. Abogado. Especializado en Derecho Administrativo.

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