Por: Francisco Javier Vásquez Atencio*

Sobre la urgencia y la prioridad de comprender y realizar un cambio Político, de participación en política y un cambio social en nuestro país; es necesario que se identifiquen los procesos y las condiciones para que estos se desarrollen desde una perspectiva interdisciplinar.

Hoy estamos llamados todos a la capacidad de dialogar y transitar en las fronteras del conocimiento de modo de indicar los agentes, las estructuras y las responsabilidades diferenciadas que concurren para establecer las dinámicas de los diversos ámbitos de la vida humana y de los colectivos en que ellas se realizan; y dejar atrás el odio y las divisiones en cuanto a ideales políticos.

Dicho conocimiento, sea con propósitos de localizar o situar la intervención (profesional, voluntaria) en tales dinámicas, o con propósitos de producir, o revisar sistematizaciones que contribuyan para la comprehensión de esos caminos, ha de abordar la temática “Cambio Social y Participación Política”, como un campo interdisciplinar de investigación académico-científica que orienta y aglutina la acción político-institucional y académico-profesional de diversos actores.

Identificar en estos momentos de coyuntura y de conflicto en el País dichos temas como movimientos sociales, ONG, fundaciones y demás colectivos, transnacionalización de movimientos sociales, humanización de las políticas públicas, políticas públicas de inclusión social, nuevas construcciones identitarias, etc., son aspectos que pueden ser investigados de manera más detallada a partir de los esfuerzos interdisciplinarios y del gobierno como tal. Como se puede observar, el estudio del cambio y de la participación encuentran una nueva forma explicativa que se acerca más a la realidad de la vida cotidiana que está marcada por la multiplicidad y diversidad.

Un enfoque interdisciplinario necesita abrirse a esa realidad menos procesada del conocimiento y más cercana a un lugar donde los encuentros y los desencuentros son siempre fructíferos, pues conducen al diálogo y a una verdadera gestión de hacer las cosas y aunar esfuerzos para construir sobre lo construido y así encarrilar el aparato productivo del país para salir reactivando la economía.

La producción de nuevas formas de conocimiento implica entender mejor los caminos de la transformación de la realidad social. Y eso se da al entender que otra Colombia sea posible, es necesario que se produzca un conocimiento sólido que impulse el propio cambio social, la gobernanza democrática y la gestión participativa y respeto con las comunidades y el pueblo que son los que eligen a los líderes de hoy y del mañana.

El desafío se asocia, por tanto, a la formación de nuestros académicos e investigadores, quienes en su mayoría no abandonan fácilmente las porciones de poder que otorgan el discurso hegemónico y la reiteración de fórmulas seguras pero limitadas. La consideración de la globalización del conocimiento, que pudiese fundamentar el trabajo interdisciplinario, choca con la realidad del neocapitalismo cognitivo, que ha inundado nuestros centros de educación superior, donde los esfuerzos no siempre son esfuerzos cooperativos, sino funcionales al logro de los ya comentados dominios o discursos de poder.

Nos movemos, desde la comodidad y seguridad de la disciplina hacia la dinamización de nuestros discursos, que emergerán como herramientas de sentido para fenómenos más complejos y que requieren de nuestro mayor esfuerzo y cooperación.

Para reflexionar: “Uno de los pecados que hay en los seres humanos es que no saben manejar la grandeza, debemos tener líderes más humildes y con gestión de construir una mejor sociedad.”

 Administrador De Empresas. Especializado en RR.HH. Especializado y Magister en Gerencia Social

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