JOSÉ MANUEL HERRERA VILLA

Por: José Manuel Herrera Villa*

Mucho y más ayudaría que como unidad territorial, fuera la que fuese, halláramos un camino por el cual conducirnos unidos y ojalá sin fracturas, bien para salir de la crisis o para modificar nuestra organización como sociedad para vivir mejor y en sana convivencia, propósito que mucha falta nos hace y podamos utilizar para darnos sentido en medio de esta incertidumbre dañosa en la que nos encontramos inmersos.

Se trata de ponernos de acuerdo, generar confianza a todo nivel, renunciar a negativas predisposiciones en todos los escenarios e involucrarnos comunitariamente para bien en provechoso beneficio colectivo. Es darle significado a nuestra existencia, resolver, solucionar. Necesitamos hacerlo nosotros mismos, asumir nuestro papel y poder, como ciudadanos para apurar esos cambios que siempre demandamos y casi nunca logramos que se consoliden.

La participación política activa ayudaría en mucho a que se modifiquen malas prácticas y vicios, lo que requiere de nuestro decidido concurso. Votar bien por ejemplo, ejercer ese derecho a cabalidad y sumarlo a la obligación de seguir presentes y al tanto de lo que se decide en torno a los sagrados recursos públicos y a las acciones adelantadas por cualquier nivel de autoridad, en el entendido que desentendernos de las discusiones que nos afectan es, sencillamente estar de espaldas de los que sucede en nuestro entorno, lo que impone que no debemos opinar a la ligera ni enfrentarnos porqué sí, lo que erosiona lo que debe ser un buen vivir en comunidad.

Tenemos que ir tras propósitos visibles, ojalá desde el corto plazo, focalizarnos objetivos que brinden cohesión social, esa que parece diluirse día con día, momento a momento, con asuntos que muchas veces poco tienen ver con nuestra realidad. Necesario es acercar posturas y posiciones camino a resolver las crisis que fueren por duras que sean. Es aupar para que todo se haga de la mejor forma y manera posible, tener gobiernos correctos, subsanar atrasos y rezagos de años en temas fundamentales, en procesos de restauración en el que pesen más los puntos en los que estamos de acuerdo y no los que nos dividen.

En una sociedad fuerte, con propósitos ciertos, las decisiones deben tomarse sobre la base de los superiores intereses colectivos, de ahí que deberá tener nuestro papel como ciudadanos un peso específico mayor al que pueden alcanzar las motivaciones políticas y económicas que no representan las propias realidades y necesidades que acusamos, siendo definitivo agruparnos la mayoría en torno a ideas que nos permitan avanzar en acuerdos concretos, verdad, equidad, oportunidades y justicia, en ruta a consolidar en grande una amplia integración social con propósitos suficientes para el tamaño de los retos que constantemente se suscitan y deben enfrentarse. Es demostrar que la participación civil que nos obliga no es solo hacer actos de presencia en las redes sociales, sino velar porque se adelanten acciones concretas, reales, definidas y decisivas que nos aúnen para lo que menester fuere.


*José Manuel Herrera Villa. Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral. Formulación y Evaluación de Proyectos de Desarrollo. jomahevi@gmail.com

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