Por: Lisbeth Paola Barraza Escorcia*
La superación, se nos indica, es el proceso de mejorar o superar dificultades y obstáculos mediante el esfuerzo y el desarrollo personal, al tiempo que implica crecer en capacidades, habilidades y conocimientos para lograr un mayor bienestar y alcanzar metas personales, profesionales o espirituales. Es un proceso que es parte fundamental de la experiencia humana y por ende requiere autoconocimiento, resiliencia y una actitud marcadamente positiva para enfrentar retos y transformarse en una versión mejor de uno mismo.
En tal itinerario, no debe ser nunca la búsqueda del bienestar general una consigna retórica, sino un acto cotidiano que se traduzca permanentemente en historias reales de atención a la comunidad, misma que refleje la dimensión humana del trabajo con la gente, propender para que reciban los habitantes todos la atención oportuna y especializada que le permitiera enfrentar todos los momentos, especialmente, cuando son realmente adversos. Entender que la experiencia deja claro que el trabajo en las comunidades no debe reducirse a perorar o recorrer calles, sino a escuchar y reaccionar con sensibilidad, calibrar situaciones que, aunque distintas entre sí, tienen algo en común, la urgencia de ser atendidas, lo que convertirnos debe en avales de las necesidades de la gente y la esperanza de muchas familias que confían en que las instituciones y el personal institucional no los dejarán solos.
Aspecto importante en esto de las prioridades lo es el trabajo que hacerse debe con la juventud, a la cual hay que impulsar en sus loables cometidos, a efecto que con su labor ofrezca otra cara de frente a la comunidad, tal como participar en el embellecimiento de sus vecindades con arte urbano, medio idóneo para expresarse y para transformar su entorno, además de dar testimonio de su talento, de su capacidad para plasmar en un muro sus emociones, su creatividad y su manera de entender la vida, lo que deja como testimonio que quien pasa frente a esas obras difícilmente puede ignorarlas, ya que trazos y fuerza de los colores capturan la mirada y nos recuerdan que la ciudad se habita, y también se reinventa.
En la cotidianidad encontramos también enfrentar retos inesperados, como es la adecuada atención animal, muchas veces viviendo en condiciones precarias lo que constituye una problemática que afecta tanto a los animales como a la salud pública, importando mejorar las condiciones para su atención y cuidado, lo que llevarnos debe a una reflexión más amplia sobre la sobrepoblación de animales de compañía, un problema que provoca riesgos sanitarios, fomenta la propagación de enfermedades y genera cargas económicas difíciles de sostener para muchas familias.
Diversas son las realidades que se encuentran en el día a día, que evidencian que la estrategia de atención a las causas no puede entenderse como un catálogo de programas, sino como un esfuerzo vivo, flexible, que debe buscar respuestas concretas a problemas concretos, que deben superarse con atención, solidaridad y esperanza.
*Lideresa Social. Conferenciante. Columnista

