Autor: Sergio Luis Padilla Oñate*
La Cuaresma y la Semana Mayor son momentos de reposo, reflexión y calma para el cristiano. En cuanto se detiene el tiempo ordinario, y se entra a la preparación de un momento especial del año. Pues, en esta etapa se entra en una pausa para detener las actividades laborales para llegar a la contemplación de grandes misterios que rodean la recepción de Cristo en Jerusalén, la traición de Judas, la crucifixión y la resurrección del Salvador.
Esta época nos recuerda que la vida del hombre no se dedica solo a si mismo, a sus afanes y trabajos; pues se hace una entrega corporal (en el ayuno) y espiritual (oración) a la Santísima Trinidad, pues se le da una atención superlativa a los mentados eventos.
Esta Semana nos recuerda las sanas palabras del Evangelio, el cual menciona en San Mateo Capitulo 4 Versículo 4: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».
Más allí hay un mensaje más fuerte, que mira al hombre como espíritu, pues no somos solamente el pan que comemos, ni la carne o el hueso que nos rodea. No somos solo materia, también hay algo divino en el divino, en cuanto está hecho a imagen y semejanza de Dios.
No nos debemos solo dedicar a los afanes materiales, al lujo y la vanidad, sino también al ocio activo, la vida intelectual y la contemplación de Dios junto a la Creación.
Al respecto, menciona el escritor católico alemán Josef Pieper que, «Cuando dejamos reposar contemplativamente nuestra mirada en una rosa…, en un niño…, en un misterio divino…, las grandes intuiciones se conceden al hombre en el ocio.» Pieper, J. (2003). El ocio y la vida intelectual. Pgs 46 y 47. Madrid: Rialp.
De este modo, se tiene que la vida intelectual brinda ciencia, sabiduría y discernimiento que viene de Dios como fuente de todo conocimiento, pues al practicar la contemplación nos estamos asemejando a Dios.
Este símil entre la contemplación y la divinidad es vital en la doctrina patrística y la sana doctrina de la Iglesia. De allí que estemos invitados en este tiempo a reflexionar, pensar, mirar calmadamente y detener la labor un tiempo para acercarnos a Dios.
*Abogado. Correo electrónico: chechopadilla01@gmail.com

