SAÚL ALFONSO HERRERA HENRÍQUEZ- abogado. Magister en Derecho Público. 

Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

Ayuda compartir la prosperidad acortar en mucho las distancias de lo inequitativo y lo desigual, aspectos estos que se reflejan tanto en el consumo como en gran parte del gasto nacional acaparador de los más altos ingresos, lo que requiere ser transformado en beneficio popular administrativa, política y socialmente, para que nada permanezca inmóvil en la sociedad y en contrario sentido, sea todo mayormente equilibrado, para que las personas con menores ingresos, tenga un mayor poder adquisitivo y gaste más y participe en mejor forma del denominado dinamismo económico y el gasto por ende  se mueva hacia un escenario más equitativo y el mercado interno se robustezca desde abajo, lo que significa que un considerable número de familias tengan mayor capacidad de consumo, que el ingreso disponible en los hogares de menores recursos crezca en términos reales; que la política salarial, el fortalecimiento del empleo formal y la expansión de los programas sociales tengan un efecto real en la redistribución del ingreso, ya que mejores salarios, garantía pensional, apoyo a estudiantes y trabajadores, permite que el dinero circule, dinamizando las economías locales y generando un más sólidos crecimiento.

Es procurar igualmente que el sector intermedio se mantenga estable, lo que indica que no se trata de un colapso en la parte alta, sino de un reequilibrio progresivo, el consumo deja de depender excesivamente de los más rico y descansa cada vez más en una base social más amplia, esa es la esencia de un desarrollo con justicia.

Traduce esto grandes desafíos, toda vez que tenemos como país profundades inequidades y desigualdades, lo que impone avanzar estadísticamente, a efecto de mostrar y demostrar que  mucho y más ayuda que la participación en el gasto se democratice, que el crecimiento se distribuya en mejor forma, que el poder adquisitivo de la mayoría mejore, lo que fortalece el mercado interno y de contera se logra que la estabilidad social se consolide, lo que nos lleva a una prosperidad compartida.

Es en esencia, distribuir equitativamente la riqueza, esfuerzos y oportunidades para combatir pobreza, inequidades y desigualdades, poniendo a las personas en el centro del desarrollo, implicando un modelo de economía social, solidaridad y un compromiso ético para lograr un bienestar digno y sostenible. 

*Abogado. Analista. Columnista. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público

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