SAÚL ALFONSO HERRERA HENRÍQUEZ- abogado. Magister en Derecho Público. 

Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

Requiere la política en general, además de todo cuanto le es inherente, universal cultura, conocimiento, reflexión intelectual, decencia, acercamiento, diálogo, debate, prudencia, humanismo, pero, sobre todo, grandeza. Adentrarse con esencialidad en el pensamiento crítico, así para algunos que en ella están su carácter de funcionario público lo “limite” y lo “impulse” a mentir, ocultar hechos, ser su discurso siempre unidireccional, ser su “principal tarea” el arte de ocultar y no de transparentar, de lo que ejemplos sobran, todos conocemos y son un evidente monumento al cinismo.

Ante tanto advenedizos en la política, suceso planetario evidente, necesitamos de manera importante y urgente políticos inmersos en contextos humanistas, amantes de la creación artística, científica y filosófica,  entender que interesa sobremanera invitar a muchos a confrontar o debatir tesis e ideas cuyas conclusiones se traduzcan en el beneficio colectivo de nutrir a mares los intereses superiores de la comunidad y no en nutrir el purismo y la idolatría por el líder carismático, al que las más de las veces se apoya sin que interesen las calidades y capacidades que deben poseer los políticos, como son entre otras, formación, preparación, trayectoria, experiencia, recato, sabiduría, bondad y nobleza.

No puede ser más nuestra sociedad la receptora pasiva de mensajes impuestos, poco justos y definitivamente nada transformadores, ni tampoco ingenua recipiente de vanidades, sobre las que otros se erigen en ingente provecho de sus siempre mezquinos y egoístas intereses, puesto que en el fondo de todo esto, lo que está en juego es el papel que los ciudadanos debemos tener ante el poder político, única manera de mantener la crítica y la autocrítica en la sociedad. Y si bien los ciudadanos votamos, no por ello debemos aceptarlo todo de manera complaciente, sino atender la máxima que un país avanza cuando los ciudadanos exigen y no legitiman al poder político. 

Obliga lo expuesto a que seamos mayormente críticos, a no justificar lo injustificable ni a defender lo indefendible; como tampoco a avanzar hacia adelante la interminable catarata de mentiras que en su enorme mayoría expresan sin ningún recato; y, que desgraciadamente muchos defienden a capa y espada, en clara oposición a lo que señala el pensamiento crítico. El pensamiento crítico o habilidad que las personas desarrollan a medida de su crecimiento profesional y de estudios, y que a través de la cual les permite realizar un proceso de toma de decisiones acertado, debido a la capacidad decisiva que ha ganado a partir del crecimiento en conocimientos y experiencias personales y profesionales, mismo que se fortalece con la lectura, ya que a través de ella los sentidos se activan, se acumula información y se estudian realidades distintas a la habitual, lo que genera una activación superior en el proceso de toma de decisiones; y, en el área investigativa, es pensamiento que ayuda a impulsar a que lo que se realice sea más analítico y profundo, lo que hace más, pero mucho más confiable, lo que emprendamos. 

*Abogado. Analista. Columnista. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público.

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