Por: José Manuel Herrera Villa*
El impacto social es el efecto que tienen las acciones o inacciones de las personas, organizaciones o gobiernos en las comunidades y personas. Pueden ser positivos o negativos, y ocurrir a corto, mediano o largo plazo. Característicamente pueden ser psicosociales, culturales, económicos, ambientales, de salud, políticos, entre otros; medibles, tangibles o intangibles; intencionales o no intencionales; y, conceptuales, instrumentales o de desarrollo de capacidades. Ejemplos son las políticas de subsidio de bienes o servicios esenciales; las leyes y sentencias dictadas por el Estado; la ética política del Estado; los conflictos armados; los procesos de investigación; los proyectos de descarbonización del sector energético; y, su medición se requiere para medir los cambios generados, demostrarlos y analizarlos; un tiempo mínimo entre la finalización de la acción y su medición; y en ocasiones, emplear técnicas cualitativas para medir los impactos generados
Buscan en definitiva los proyectos de impacto social generar tal valor resolviendo problemáticas concretas. Llevar adelante este tipo de iniciativas es fundamental para el desarrollo. Partiendo de la innovación, se diferencian de otros tipos de proyectos por sus propósitos: sin dejar de contemplar lo económico, buscan generar un beneficio social. Específicamente, tienen el objetivo de generar valor en diversos ámbitos de la comunidad, como por ejemplo salud, educación, empleo, recreación. Estas prácticas han cobrado un valor fundamental, ante la necesidad de cumplir con los objetivos de la Agenda 2030 y de hacer frente a los desafíos sociales y económicos que amenazan la calidad de vida en el orbe.
¿Por qué importa gestionar proyectos de impacto social? Por ser iniciativas necesarias para encontrar soluciones innovadoras a las diversas problemáticas globales y regionales que existen. Millones de personas viven en situación de pobreza y se estima que una inmensa cantidad de niños y adolescentes están fuera de las aulas y se reduce el crecimiento económico, contexto en el que importa la implementación de proyectos que generen nuevas oportunidades de desarrollo y mejores condiciones de vida. De eso se trata el impacto social positivo: de resolver de manera eficiente una situación y generar un beneficio a la sociedad. Estas iniciativas serán las que sienten una base más sólida para el desarrollo.
¿Cómo saber si un proyecto causa impacto social positivo? A través de la medición y evaluación de sus indicadores. Si bien es importante que desde el inicio del proyecto se haya identificado una necesidad puntual a resolver y que se haya planteado su articulación estratégica con otros programas, realmente sabremos si ha cumplido su objetivo midiendo y evaluando. Durante este proceso se podrá conocer qué está funcionando, identificar oportunidades y riesgos y mejorar la comunicación y el diálogo con grupos de interés. En resumen, se podrá detectar qué ha cambiado y qué debe optimizarse para generar mejores efectos.
Hoy más que nunca empresas, gobiernos y organizaciones deben inclinarse cada vez más por gestionar proyectos que causen impacto social positivo. En este escenario, los protagonistas son los profesionales especializados, capaces de liderar la implementación eficiente y estratégica de estas iniciativas.
*Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral. Proyectos de Desarrollo.

