Por: Alfredo León Leyva*
Eratóstenes de Cirene (Cirene, 276 a. C – Alejandría, 194 a. C.) Polímata, matemático, astrónomo y geógrafo griego de origen cirenaico, hoy Libia; y fue él el primero que se empeñó en el estudio de la inclinación de los cuerpos, más en el marco geográfico partiendo de la observación del cosmos, que de la misma matemática.
Mucho tiempo después, entre 1700 y 1725 en Londres, Isaac Newton habría de retomar el tema de la inclinación, tocado en su “Philosophiae Naturalis Principia Mathematica” conocida como “Principia”; donde anuncia la ley de la gravitación universal y establece las bases de la mecánica clásica. Pero entre sus tantos descubrimientos científicos, los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica, en su obra “Opticks”.
Contó Newton con la colaboración de John Wickins, su secretario y compañero de habitación durante casi 20 años en el Trinity College de Cambridge; quien le ayudó con sus experimentos y la correspondencia, aunque no era un asistente científico formal, sino más bien un asistente personal y compañero cercano de estudio. Pero hubo comentos de humor negro por la entrega casi que absoluta entre las partes en esta amistad, y los detractores murmuraban sobre banalidades carnales que jamás fueron probadas.
Pero si se sabía abiertamente, que Newton era expresivo y muy puntual al tratar las temáticas que estudiaba, siempre con fundamento en la apariencia del ser humano fuese una fémina o un varón. Y así, Wickins escuchaba a su amigo decir al describir las afectaciones del volumen de la masa que le ordenaba. Pon en la pizarra: ¡EN CUATRO, TODAS SE VEN NALGONAS! / SEÑOR NEWTON -dijo Wickins- NO PODEMOS PONER ESO. / ¿QUÉ PENSARÍAN DE USTED? / El sabio acariciando seguido su barbilla con la mano derecha, por un instante reflexionó y espeto: BUENO, DE ACUERDO. ENTONCES ESCRIBE: / TODA MASA AUMENTA SU VOLUMEN, SEGÚN SU GRADO DE INCLINACIÓN.
Quizá no sea una tesis física ni científica real; pero, si tal definición se referencia en la perspectiva visual con la inclinación y la apariencia física; pues al cambiar el ángulo de visión, el volumen percibido de un objeto o persona parece cambiar. Aunque en el real contexto de la física, solo la densidad y el volumen dependen de la masa y la estructura del material. No de la inclinación.
Queda por saberse, si tal definición atribuida a Isaac Newton, fue ambientada al observar en la intimidad de su alcoba, una postura de esas que los varones de estas latitudes llamamos: DE VACA LOCA.
*Ingeniero. Analista. Columnista

