Por: Saúl Alfonso Herrera Vengoechea*
Debe y tiene que caracterizarse la juventud, hoy más que nunca que estamos en un mundo en permanente convulsión, por mover ideas, exponer sus inquietudes y preocupaciones, ser coherentes, mostrar y demostrar con vehemencia su deseo de contribuir al cambio, desplegar su energía, creatividad y compromiso hacia ideales transformadores en positivo, ser un componente vital para forjar un porvenir prometedor y motor del progreso social, mejorar el mundo en que vive, participar activamente en la toma de decisiones políticas, sociales, económicas, ambientales y culturales, velar por la salvaguarda de sus derechos, así como que se les proporciones una formación integral, se les garantice su inserción en la estructura productiva del estamento social, lo mismo que constituirse y construirse integralmente; fundamental todo lo cual para fortalecer la democracia y promover una sociedad más equitativa y más justa que desde luego nos beneficie a todos por igual..
Tener claro que fomentar la participación activa de la juventud en la esfera política, social , económica, ambiental y cultural, repito, es esencial para fortalecer la democracia y promover cambios beneficiosos en la sociedad en su conjunto, al tiempo de luchar por que nuestras opiniones, cuando válidas sean, se les tengan en cuenta para la toma de decisiones importantes. De la misma manera nuestras preocupaciones, tales como acceder a mejores oportunidades laborales, acceso a una educación de calidad, se proteja el medio ambiente y los recursos naturales, entre otras muchas de similar importancia y prioridad.
Ser conscientes que la educación juega un papel fundamental en el desarrollo juvenil y en la construcción de una sociedad más equitativa, por lo que garantizar una educación accesible y de calidad para todos los jóvenes es un derecho esencial que nos proporciona las herramientas necesarias para enfrentar los desafíos actuales y para integrarnos de manera segura en el mundo activo. Una educación integral no se limita solo a la adquisición de conocimientos académicos, sino que también implica el desarrollo de habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas, lo cual capacita a los jóvenes para ser ciudadanos activos y conscientes de su entorno, capaces de contribuir positivamente a la sociedad y de actuar como agentes de cambio.
Representamos el presente y el porvenir de toda comunidad; de ahí que salvaguardar nuestros derechos, exigir que se nos ofrezca una educación de excelencia y se fomente nuestra integración en todos los ámbitos que estructuran una sociedad, son soportes esenciales para definitivamente construir y proyectar una sociedad concluyentemente justa, equitativa y próspera.
Implica lo cual empoderarnos y hacernos reconocer como agentes clave en el avance social, a efecto de generar un ambiente propicio para la innovación, la solidaridad y el desarrollo sostenible, ya que al ser valorado nuestro potencial transformador y que se nos proporcione las herramientas e instrumentos necesarios para crecer, seremos exitosos sin duda, manera desde la cual será más fácil establecer los pilares para una sociedad más igualitaria y un mañana prometedor para todos.
*Estudiante de Décimo Grado de Bachillerato. Colegio Cristiano La Esperanza. Columnista

