Por: Saúl Alfonso Herrera Vengoechea*
Estudios globales demuestran que el concepto de juventud se ha ampliado progresivamente, pasando de ser un periodo casi inexistente hasta llegar a ocupar una franja importe en la vida de las personas. Por ello, la conceptualización y parea de estudio sobre el tema ha experimentado un desarrollo notable desde lo analítico como desde la perspectiva de desplegar determinadas políticas públicas con acciones encaminadas al fomento, desarrollo, protección y promoción de las diversas condiciones sociales en las cuales se insertan la juventud.
En el contexto de una sociedad globalizada, las acciones que deben desarrollarse en pro de la juventud deben promover instrucción, formación, movilidad, inserción profesional y social, así como al desarrollo de la ciudadanía activa de la juventud, perspectiva desde la cual los servicios sociales dirigidos a la juventud deberían concebirse contenidos dentro de una red amplia y general que abarquen todos y cada uno de los elementos que influyen sobre la juventud en su conjunto.
El momento social, político, económico y cultural en el que la juventud actual se encuentra, está marcado por el denominado proceso de la globalización, que no solo amplía los espacios de acción de las personas y los procesos sociales hacia lo internacional, sino que modifica las realidades y contextos dentro de los entornos sociales más cercanos.
Implica todo lo cual llevar a la juventud a enfrentarse a un conjunto de desafíos que les ocasiona el reto de alcanzar la plena integración jóvenes / trabajo social / bienestar / autonomía, y por tanto debe tener una especial repercusión en las políticas que se lleven a cabo por los distintos organismos públicos de modo que garanticen una protección social igualitaria.
En tal sentido y frente a los retos de la nueva sociedad, las políticas tienden a centrarse fundamentalmente en promocionar la participación y el compromiso social dentro de la juventud, al tiempo que se corresponde con los procesos de aprendizaje, socialización e integración socio laboral. En definitiva, hay que avanzar hacia un equilibrio de políticas que garantice una adecuada atención a la diversidad de jóvenes.
La heterogeneidad que presenta la situación de la juventud y por tanto la diversidad de respuestas que requieren sus distintas necesidades, a las políticas de juventud sobre el eje central de las políticas sociales públicas. Por ello, se deben hacer de las crisis una oportunidad para reforzar alianzas y consolidar una gobernanza multinivel con la implicación de todos los niveles de gobierno y de la ciudadanía.
Las crisis son una oportunidad para impulsar el trabajo comunitario, ya que muchos de los problemas son compartidos; por tanto, se necesitan sumar complicidades, optimizar recursos, ser flexibles, innovar y hacer de las políticas sociales un eje de actuación prioritario como clara muestra de la voluntad de crear red y conocimiento a partir de las experiencias y los proyectos que los servicios sociales están liderando a nivel local, departamental, regional y nacionalmente; y porque no, acercarnos, pensando en grande y con grandeza, al plano internacional.
En definitiva, si bien nos encontramos ante una difícil situación económica y social, también asistimos a un incremento de las oportunidades, capacidades y potencialidades, por lo que el trabajo en red y el intercambio se configura como herramienta fundamental para la progresiva mejora y fortalecimiento del sistema de servicios sociales y de las políticas sociales en una sociedad globalizada como en la que, queramos o no, estamos incluidos.
*Estudiante de Décimo Grado de Bachillerato. Colegio Cristiano La Esperanza. Columnista

