Por: José Guillermo Claros Penna*
La construcción del político joven, que debería ser permanente en contexto de ser garantía que existe interés en lo relativo a la cosa pública, importa para posicionarlo como un actor protagonista en la vida social y política de las comunidades hoy más que nunca, lo que debe llevarnos a reflexionar de manera crítica sobre el papel político de nuestras juventudes frente a la construcción y consumo discursivo en redes sociales, lo que impone reconocer la capacidad y acciones de la juventud para construirse en medio de dinámicas complejas, locales, nacionales y globales, razón por la que interesa cavilar a fondo sobre las nuevas experiencias y medios de construirse como un sector emergente de sujetos políticos que llega para quedarse.
Respecto de lo particularmente atinente a la Juventud y la participación política, es evidente que la juventud representa experiencia histórica y construcción social consolidadas en el tiempo, que a su vez se transforman como resultado del crecimiento económico y la expansión del capitalismo en ellas como grupos aptos para el consumo, sentido en el cual los esfuerzos de reflexión deben centrarse en la producción del discurso construido en espacios comunicativos digitales y el consumo del mismo por sectores juveniles.
Lo estudiado sobre el surgimiento de la juventud como categoría, coinciden en situarla como condición social construida a partir de relaciones de poder, que busca la integración efectiva de la vida productiva y social; es decir, pensada la juventud como una respuesta al desarrollo productivo y comprendida como el periodo que se destina a la educación para la vida activa, siendo por tanto la juventud construcción social, categoría existencial y vivencial visionada en términos sociales, culturales y mediáticos que contribuyen a la construcción de un imaginario sobre lo que significa ser joven en la afirmación que la juventud debe permitir una reflexión como construcciones espacio-temporales continuamente mutables y entretejidas con situaciones y acontecimientos que interpelan y configuran aquello que al presente se entiende por juvenil.
Debe quedar claro que respecto la construcción de lo joven, resulta importante enfatizar que los jóvenes como sujeto social, constituyen un universo social cambiante y discontinuo, cuyas características son resultado de una negociación / tensión entre la categoría sociocultural asignada por la sociedad particular y la actualización subjetiva que sujetos específicos llevan a cabo a partir de la interiorización diferenciada de los esquemas de la cultura vigente, siendo por tanto oportuno analizar el papel político del sector juvenil; con experiencias situadas que camina a través de las lógicas dominantes del capitalismo y que debe construirse en sus propias realidades y necesidades.
En relación a la política, debe retomarse la propuesta que sostiene que la política es el espacio de la sociedad relativo a la organización del poder donde se adoptan las decisiones que tienen proyección social, es decir, donde se define como se distribuyen los bienes de una sociedad, que le toca a cada quien, como y cuando, los valores, concepciones y actitudes que se orientan hacia el ámbito político, como, el conjunto de elementos que configuran la percepción subjetiva que tiene una población respecto del poder y se denomina cultura política.
En este sentido, debe pensarse en la política como un campo que implica un sistema de posiciones sociales que definen unas en relación con otras en un campo que debe ser un espacio específico en donde suceden una serie de interacciones, un sistema particular de relaciones objetivas que pueden ser de alianza o conflicto, de concurrencia o de cooperación entre posiciones diferentes, socialmente definidas e instituidas, independientes de la existencia física de quienes la ocupan.
La política es el conjunto de prácticas de organización y gobierno de la vida en sociedad. Gobernar un territorio significa la posibilidad de desarrollar nuevas formas de regulación social, de fabricar y mantener los lazos sociales, sin los cuales, vivir en comunidad deja de tener sentido, significando también favorecer la apropiación de la política por parte de los diversos actores, al dar sentido a la acción colectiva, al concebir y desarrollar proyectos comunes, en una visión de conjunto percibida por todos como legitima; de ahí que el referente central de la cultura política sea el conjunto de relaciones de dominación y de sujeción; esto es, las relaciones de poder y de autoridad que son los ejes alrededor de los cuales se estructura la vida política. Es el imaginario colectivo construido en torno a los asuntos del poder, la influencia, la autoridad, y su contraparte, la sujeción, el sometimiento, la obediencia y, por supuesto, la resistencia y la rebelión. Así, la cultura política pretende indagar como percibe una población el universo de relaciones que tienen que ver con el ejercicio del mandato y la obediencia, y como las asume, que tipo de actitudes, reacciones y expectativas provoca, y de qué manera estas tienen un impacto sobre el universo político.
*Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho.

