JOSÉ MANUEL HERRERA BRITO- periodista y abogado

Por: José Manuel Herrera Brito

Aúpan y empujan municipios, departamentos y regiones del país por poner a figurar en el primer plano de las aspiraciones nacionales a muchos de sus hijos, visibilizándolos en el partidor presidencial de cara a las justas electivas que llevarán a alguno de ellos al Solio de Bolívar, independientemente de encarnar los mismos primera condición. Se atreven a mostrarlos y a mostrase ellos con menos calidades y contenidas estructuraciones que muchos coterráneos nuestros, a quienes de pronto por complejo o minusvalía mental, no asomamos a ningún magdalenenses en esa carrera, teniendo, como en efecto tenemos, personajes de alta y connotada distinción, que bien y mejor pueden representar municipal, departamental, regional, nacional e internacionalmente los superiores intereses de todos los colombianos.

Personaje el nuestro avalado por sí mismo, dada su formación, preparación, trayectoria, experticia y grandes ejecutorias, soportadas en su paso por el Concejo de Santa Marta del que fuera su Presidente, Asamblea del Magdalena, Asesor del Despacho en Asuntos Fiscales Territoriales en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Representante a la Cámara por la circunscripción electoral del departamento del Magdalena en la que Presidió la Comisión de Asuntos Económicos, Vice Ministro de Desarrollo Económico y Empresarial, Presidente de las Juntas Directivas de Bancóldex y ProColombia, Presidente de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo – Anato; Ministro de Comercio, Industria y Turismo; Secretario y Presidente del Partido de la U, conferenciante nacional e internacional, docente universitario, Representante de Colombia y Director Ejecutivo para Colombia y Perú ante el Banco Interamericano de Desarrollo – BID, primer Presidente colombiano del Banco de Desarrollo de América Latina  CAF – Development Bank of Latin America), extensa carrera en el servicio público y privado en los planos nacional e internacional, con especial énfasis en los temas de desarrollo e integración regional; es el caso del doctor Sergio Díaz-Granados Guida, abogado, posgraduado en Gerencia Pública para el Desarrollo Social – Universidad de Alcalá (España) e Instituto Interamericano para el Desarrollo Económico y Social (Indes) – Washington (USA); estudios superiores en Derecho Constitucional, Universidad de Salamanca (España), así como diversas formaciones en importantes instituciones educativas internacionales.

Seguro estoy y no me asalta duda alguna, deberíamos asomarnos en el plano nacional de las precandidaturas, ya en evidencia y proceso, con el doctor Sergio Díaz-Granados Guida, quien escogido por la bandería o banderías que fueren (ojalá en consenso), será indudablemente símbolo de esa unidad que tanta falta nos hace, que nunca de polarización. Símbolo de unidad sustentada en pactos a cumplirse construidos con base en principios, causas, valores y reconocimientos que juntos iremos hacia la materialización de los más caros anhelos y bienestar común. Habrá en él un Mandatario presto a escuchar, dialogar, tender puentes, avanzar en acercamientos, coordinaciones, acuerdos y consolidaciones, toda vez que siente y vibra con el fervor que hay en nuestro pueblo como lo ha demostrado en su vida pública y por el momento histórico que vivimos, en la verdad que somos un país que necesita cambios y transformaciones en positivo para que no haya marcha atrás y se consoliden en consecuencia logros soportados en graníticos constructos de democracia, libertad, dignidad, derechos, justicia y prosperidad.

Es construir valor en unidad, misma que debe y tiene que ser innegable, pensada en lo social, en lo político, en la lucha permanente, en las acciones, en las definiciones, en nuestra democracia interna, la cual debe darse con la gente, para construir con ella un consentimiento histórico sustentado en acuerdos legítimos, en el entendido y sostén que somos grandiosos y nuestra cohesión tiene que estar basada en democracia, justicia, principios humanista, dignidad popular por una prosperidad compartida en sentimientos de país, dado que el poder dimana de la gente. Muchas serán con su probada conducción nuestras reivindicaciones, nuestras seguridades y nuestras bien entendidas que no falsas libertades, sino aquellas que solo pueden ejercerse en un régimen democrático sustentado en los derechos de las personas, puesto que es ella, la democracia, como alguien sentenciara, el destino de la humanidad y la libertad su inquebrantable extensión, quehacer que dignifica y reivindica vida y derechos que aparejarse deben a los deberes que nos asisten y obligados estamos a cumplir como ciudadanos.

Ha demostrado en sus ejecutorias nacional e internacionalmente el doctor Díaz-Granados Guida, su afán por no reivindicar privilegios, sino por el derecho a tener empleo, salario y vivienda digna, a educación y salud públicas, a la defensa de la justicia, a la fraternidad y a un humanismo fortalecido con bienestar y seguridad social sin exclusiones, clasismo ni discriminación. Necesitados estamos de elegir a un presidente capaz de cambiar el rumbo de nuestra historia para dejar atrás todo atisbo de corrupción, privilegios y comenzar a escribir un nuevo capítulo bajo el liderazgo de un mejor estadista, que nos cambie profundamente, para bien, en lo económico, en lo político, en lo social.

Que consolide un nuevo modelo y en una nueva forma de pensamiento basado en nuestra historia, en profundo sentimiento de hermandad, propias realidades, sentidas necesidades, prioridades y justas demandas poblacionales, camino a construir para todos un verdadero bienestar que garantice seguridad, paz, soberanía y prosperidad. Promover la inversión privada sin corrupción, garantizando ganancias justas, empleo y salarios dignos para caminar con prisa y sin pausa hacia la consolidación de los derechos constitucionales, fortalecer nuestra soberanía energética y alimentaria, profundizar democracia y libertades, trabajar para que seamos una potencia de bienestar, sostenibilidad y sustentabilidad, compartir prosperidad, fraternidad y dejar de lado la avaricia como símbolo del desarrollo. Requeridos estamos de ir tras cambios y transformaciones en positivo, recuperar el Gobierno para ponerlo al servicio del país y sus gentes. Ser referencia y ejemplo de buen desempeño económico, reducir inequidad, pobreza, desigualdad y mejorar el nivel de vida de los asociados. Elevar el ánimo nacional, regresar a los cauces de la felicidad, la alegría y el entusiasmo.

Necesitamos un Presidente que ayude a construir porvenir, promueva la cultura, garantice la soberanía alimentaria, obras estratégicas para garantizar el derecho al agua; un nuevo modelo de salud pública, apoye a los más necesitados, fortalezca la inversión pública y privada, erradique corrupción y privilegios, lo que no es solamente ético, sino que genera resultados y además funciona. Un Presidente honesto, que vaya a las causas, impulse un Proyecto de Nación incluyente de porvenir promisorio para el país, tenga como ejes la austeridad, la disciplina financiera y fiscal, la autonomía del Banco de la República, un equilibrio razonable entre deuda y Producto Interno Bruto – PIB, combata a fondo la evasión y elusión fiscal, la obligada división entre el poder económico y el poder político, impulse la economía desde abajo. Impulse y fortalezca los programas sociales, impulse la inversión pública para el desarrollo regional con bienestar, implante e implemente polos de desarrollo con parques industriales.

Amplie inversiones estratégicas que promueven el desarrollo regional, potencie la inversión nacional y extranjera, fortalezca la calidad del sistema público de salud, la educación pública desde el inicio hasta la universidad, fortalezca el acceso a la vivienda digna, garantice la justicia de las minorías étnicas, promueva la igualdad sustantiva para una vida digna y el bienestar de las mujeres, impulse y fortalezca el desarrollo científico y tecnológico, la creación cultural y su promoción, garantice la soberanía energética, impulse una política de protección y restauración de los recursos naturales, en la perspectiva de la mitigación y adaptación al cambio climático; garantice el derecho al agua, promoviendo una visión del recurso natural, obras estratégicas y al mismo tiempo tecnificación y su uso eficiente, promover la soberanía alimentaria y el apoyo al campo, garantice la paz y la seguridad como producto de la justicia y la democracia en todos sus ámbitos, atienda la seguridad desde la perspectiva de atención a las causas y cero impunidad.

Fortalezca el sistema de justicia para que sea la honestidad la gran bandera y valor supremo que da autoridad política, ética y moral, encabece un proyecto para el mejor porvenir del país que reivindique democracia, libertades, derecho de todos a una vida digna, prosperidad y desarrollo con bienestar e integral prosperidad. Sea el suyo un proyecto humanista en el que quepamos todos, empresarios, clase media, profesiones, oficio, religiones, librepensadores en anhelo de democracia, justicia, libertad, paz, fraternidad, cooperación, solidaridad, cohesión, integración social e integral prosperidad, para así renacer y regenerarnos en la esperanza para ser de Colombia cumbre de bienestar, sostenibilidad, sustentabilidad y cultura. Se que con un candidato de sus condiciones y calidades vamos a estar a la altura de las circunstancias, en la seguridad que no seremos defraudados bajo contexto alguno. saramara7@gmail.com

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Por editor

Un comentario en «ATREVERNOS, BIEN PODEMOS»
  1. Muy buen artículo de opinión, doctor José Manuel.
    Sin embargo, su candidato carece de «algo» que los electores colombianos llaman «carisma y acercamiento popular».
    El doctor Díazgranados sería, sin duda alguna, un magnífico ministro de Hacienda y Crédito Público, o, incluso, un buen candidato a la Vicepresidencia de la República.

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