Ec. Omar Escobar
Esta sociedad más bárbara que civilizada, porque el fuerte impone su dogma político, religioso, cultural, jurídico y su arquetipo de libertad siempre acomodada a los intereses económicos de quienes manejan el poder desde el Estado.
La imagen de castigar al malvado y ser el policía del mundo, es la imagen que Hollywood vendió al mundo a través de sus películas. Quienes integran ese mundo de consumo masivo, honran películas policiacas y de vaqueros donde se “captura y elimina al pillo”. Así USA, se consagra como el “bueno” de la película, mientras que el malo y el feo son todos, menos los nórdicos… La película de Sergio Leone, retrata la psiquis del norteamericano respecto al resto de los mortales.
Muchos aplauden la captura mientras otros rechazan la intervención. Los primeros apoyan las “justificaciones”, reales o falsas; los segundos son prevenidos frente al nuevo y peligroso escenario geopolítico donde Rusia, China u otro país con poder militar puede hacer los mismo con los más débiles…
¿Acaso es un retroceso en la civilidad? o esta sociedad aún necesita gobiernos autoritarios que se hacen pasar por demócratas. ¿Aun es necesario, la imposición a sangre y fuego? O la sociedad es incapaz de vivir en democracia.
El mensaje de Trump es claro: la autocracia se combate con otra tiranía. Lo ilegal se combate con ilegalidad, disfrazada de buen juicio, pero plagada de contradicciones… Contradicciones o Acuerdos estratégicos para combatir el “mal”, dicen los republicanos. Pero la realidad dice lo contrario. Mientras la Casa Blanca justificó la operación militar en contra de Maduro, por presuntos vínculos con el narcotráfico, el propio Trump ha concedido indultos y beneficios judiciales a figuras condenadas o acusadas por delitos similares, dentro y fuera del país, como el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de prisión “por dirigir su país como un narcoestado” y gracias a ser indultado por el mismo Trump, ya salió de prisión.
Un análisis del Washington Post señala que “Trump ha indultado, además, al menos a diez personas vinculadas a delitos de drogas desde el inicio de su segundo mandato, entre ellas Ross Ulbricht, fundador del mercado ilegal Silk Road; el líder criminal Larry Hoover; y el capo de Baltimore Garnett Gilbert Smith. A ellos se suman otros indultos polémicos por corrupción, fraude y lavado de dinero, lo que ha generado críticas sobre un sistema de “pago por clemencia” basado en influencia política”. Además del indulto a figuras vinculadas directamente al narcotráfico, el uso expansivo del poder de indulto por parte de Trump ha incluido a políticos, empresarios y aliados estratégicos acusados de corrupción, fraude y lavado de dinero, como el excongresista George Santos, condenado por fraude y robo de identidad, o el del empresario David Gentile, sentenciado por estafar a miles de inversionistas, han alimentado las críticas sobre un sistema de “pago por indulto”. (EL Espectador, enero 5/2026)
La captura de Maduro, por parte de un Estado policivo, no solo deja expuesta la fragilidad de Latinoamérica, sino también una política antidrogas marcada por excepciones y contradicciones que llevan a cuestionar la justicia estadounidense, otrora caracterizada por una posición dura y neutral… pero en asuntos dentro de su frontera.
Indulto por conveniencias, es utilizar al Estado de manera perversa bajo la excusa de ser aliados estratégicos, al fin y al cabo, los pecados quedan abiertos y son propensos a caer en los mismos por los cuales fueron condenados. Queda en entre dicho la credibilidad de la lucha antidrogas estadounidense dirigida por Trump, quien se ha caracterizado por dar prioridad al adinerado y al amigo político, y en ningún momento ha planteado una política agresiva en contra de los capos estadounidenses y a tratar el problema del narcotráfico desde una óptica de rehabilitación, proporcionalidad y cooperación con el resto del mundo.

