Por: Ec. Omar Escobar.
(“Cuánto más corrupto es el estado, más leyes tiene.”
Tácito
Baruch Spinoza se equivocó al considerar que la libertad, era la verdadera finalidad del Estado, y más lejos están los que pregonan el Estado de Derecho en una sociedad bárbara. En relación al Estado, la libertad y la democracia hay abundante fanfarronería en boca de los vendedores de ilusiones.
Para el caso que nos ocupa, son bienvenidas las palabras del Murray Newton Rothbard, economista estadounidense perteneciente a la escuela austriaca de economía, quien afirmó: “La diferencia entre el capitalismo del libre mercado y el capitalismo de Estado es precisamente la diferencia entre, el intercambio voluntario, y por otra parte, la extorsión violenta.” Observando los acontecimientos de geopolítica al estilo Monroe, no me queda sino afirmar que el Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de una élite, cualquiera que sea su origen. Dicha elite utiliza las instituciones estatales y los recursos públicos en favor de los negocios particulares. En ese marco, es obvio el crecimiento de la empresa privada y no faltan los falsos profetas con sus argumentos que la paz y el bienestar se logra con el libre mercado y el emprendimiento.
Hoy asistimos al descarado plan de intervención norteamericano sobre el mega negocio petrolero venezolano: la transferencia de riqueza energética, más de 300 mil millones de barriles de petróleo crudo a USA. Por otra parte, el despliegue militar y captura de Maduro, aplaudido por muchos, no solo consiste en mostrar ante el mundo todo el poder militar gringo, como una estrategia de intimidación. Esta acción demandó recursos públicos provenientes de los contribuyentes gringos, se estima un arsenal valorado en más de 570 millones de dólares…-esta cifra comparada con la incautación de la principal reserva petrolera en el mundo, es apenas una moto de polvo-.
Todo este esfuerzo no solo afecta el gasto público, también pone en riesgo la vida misma de sus soldados. Empero para algunos los resultados son la seguridad democrática y la lucha antinarco terrorista que mejora el prestigio político…en fin.
Sin embargo, desde lo económico, los resultados se observan en la potencial extracción de más de 50 millones de barriles de crudo para ser refinado y vendido al mercado energético a través de Chevron que contaba con autorización estadounidense para exportar desde Venezuela, antes de la era Maduro; de ConocoPhillips y ExxonMobil, empresas reacias a invertir por la poca credibilidad de Trump. Para reducir la resistencia de estas dos últimas, Trump quiere vincular a la operación petrolera en Venezuela a: Continental, Halliburton, HKN, Valero, Marathon, Shell, Trafigura, Vitol Americas, Repsol, Eni, Aspect Holdings, Tallgrass, Raisa Energy y Hilcorp, Junto a estas operadoras, se prevé el regreso de empresas de servicios como Schlumberger, Halliburton y Weatherford. Así las cosas, el mercado será más competitivo y al final todas desean una parte del botín… Es normal la postura de prevención que tienen ConocoPhillips y ExxonMobil bajo el actual escenario pues su entrada en Venezuela tiene un costo de oportunidad y un precio político fijado por el mismo Trump, quien sacara su mejor tajada.
“Hay que recordar que ConocoPhillips se posiciona como una de las principales acreedoras del Estado venezolano luego de su salida en 2007, respaldada por un laudo histórico del CIADI por USD 8.500 millones que fue confirmado en enero de 2025. Por otra parte, ExxonMobil mantiene reclamos vigentes que, sumados a los intereses acumulados, ascienden a un total adeudado de aproximadamente USD 2.900 millones para el año 2026.”
Ni corto ni perezoso, el 9 de enero, por primera vez se dio en la Casa Blanca la denominada Oil Meeting; reuniónpresidida por el propio Donald y sus tres ministros: Marco Rubio de relaciones exteriores, de energía Chris Wright y del interior Doug Burgum con los ejecutivos de las norteamericanas Chevron, Exxon y Conoco Phillips y de otras catorce multinacionales. En dicha reunión, quedo evidenciado el objetivo real de la destitución de Maduro, pues Trump les presentó un plan USD 1.000 millones para garantizar la estabilidad a largo plazo de Venezuela con la ayuda de los invitados. Los empresarios de esta rama pusieron como condición garantías de seguridad legal, comercial, financiera y militar antes de pisar suelo venezolano. El dominio energético es un pilar fundamental en la deteriorada economía estadounidense, por tanto, es el tema prioritario del Presidente de Estados Unidos por encima del tema político y de la transición democrática.
Es aquí donde entra un viejo amigo de Trump, el poderoso empresario Harry Sargeant III quien le habla al oído a Trump, pues hace parte del poderoso “circulo de la Florida” y será determinante en las decisiones petroleras en Venezuela… En el año 2024, Sargenat había registrado dos empresas en Venezuela, que operaron bajo una figura jurídica creada por Delcy Rodríguez, que permitía a los inversionistas privados mayores ventajas económicas que las empresas mixtas tradicionales. Esto le permitió conocer a la vicepresidente de ese entonces, y se comenta, que él sugirió a la Casa Blanca entablar relaciones con Rodríguez, para asegurar el negocio del sector petrolero, antes que entre un nuevo gobierno. Si Donald, le hizo caso, fue porque de él recibió una robusta donación a su campaña y además como compañero de golf en Mar-a-Lago, y junto su hijo Harry IV y el ejecutivo Ali Rahman, han analizado los términos que el gobierno venezolano podría estar dispuesto a ofrecer en los contratos… esto no es sino una prueba más de la premeditación del acto que llevo al derrocamiento del gobierno de Maduro.
Sin embargo, no faltará quien siga idolatrando a Trump como pacifista y a Corina como edil de la libertad…que fanfarronería. Sin embargo, no quepa la menor duda que Maduro también tiene la posibilidad de conmutar la pena, siempre y cuando delate como lo hizo el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de prisión “por dirigir su país como un narcoestado”. Esperemos que ordena y dispone, su majestad Donald.

