Melanio ZUÑIGA HERNANDEZ

Por: Melanio Zúñiga Hernández

Según los indicadores revelados la semana pasada por el gobierno nacional y su Ministro de Hacienda, la economía alcanzará al cierra del año 2021 un crecimiento del 9.5%, mejorando en casi dos puntos porcentuales su proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto de Colombia (PIB) durante el presente año, en comparación con un 7,6% pronosticado inicialmente en el mes de mayo; convirtiéndose en uno de los de mayor crecimiento de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

El desarrollo y crecimiento económicos se distinguen generalmente porque éste último supone el crecimiento físico de la economía, sin considerar como condición fundamental resolver los problemas de la abismal y creciente desigualdad; en tanto que el desarrollo económico supone desarrollo humano y equidad de oportunidades para que todos puedan vivir una vida digna y plena.

El crecimiento económico sostenible ha sido tradicionalmente uno de los principales objetivos en la agenda de los países, porque representa la principal fuente de financiamiento del desarrollo económico que consiste en el mayor aprovechamiento de los recursos disponibles; no obstante, no existe crecimiento económico sostenible sin factores productivos desarrollados. De modo que la relación no es lineal, sino que se trata de términos que se retroalimentan en un proceso dinámico.

En el marco del debate sobre la sustentabilidad del desarrollo económico, algunas teorías del desarrollo plantean que un crecimiento físico indefinido de la economía es insustentable y materialmente imposible, pero las teorías del desarrollo pretenden identificar siempre las condiciones socioeconómicas y las estructuras económicas que permitan hallar una senda de desarrollo humano y de crecimiento económico sostenido.

Sin embargo, importa señalar, no obstante, que no porque un país tenga crecimiento económico significa que tenga desarrollo económico, y no todo país con alto índice de desarrollo humano (IDH), significa que efectivamente tenga desarrollo sostenible. Tradicionalmente se ha argumentado que no existe una relación directa entre crecimiento y desarrollo económico, mucho menos entre crecimiento económico y desarrollo humano.

Hoy el gran reto de la sociedad mundial es crear un vínculo efectivo entre crecimiento económico, desarrollo económico y desarrollo humano, sobre todo en regiones con rezagos históricos en estos conceptos, como es el caso particular de América Latina y el resto de los países tercermundistas o del sur; cuyas economías han sido mayormente golpeadas por ser más vulnerables a la pandemia del coronavirus – COVID – 19, incrementado la pobreza y comprometiendo la seguridad alimentaria de sus habitantes.

No puede perderse de vista que el crecimiento económico sostenible es determinado por los mercados y las instituciones sociales en eficiente funcionamiento, es decir, el crecimiento económico es un medio para el desarrollo humano, no un fin en sí mismo, pues depende de ciertas condiciones para convertirse en tendencia permanente.

Por otra parte, las sociedades no detienen su nivel de desarrollo económico y humano, independientemente si presentan crecimiento negativo, pues el desarrollo no es una meta fija, sino una condición dinámica que exige la mejora continua del bienestar y calidad de vida de los individuos que viven en la sociedad; considerando que el crecimiento económico impulsa materialmente el desarrollo humano en la medida que amplía el estado de condiciones de producción y factores productivos (desarrollo económico).

Mientras mayor es el desarrollo humano, más sostenible es el crecimiento y desarrollo económico, ya que sin duda existe una relación muy estrecha entre todos estos términos, haciendo claridad que son esencialmente diferentes. El desarrollo humano exige crecimiento económico, libertad política, desarrollo económico, equidad social, participación comunitaria, sostenibilidad ambiental y seguridad humana.

Entonces el problema de viabilidad del bienestar colectivo surge cuando se afirma contar con desarrollo humano y no se obtienen resultados tangibles en términos de crecimiento y desarrollo económico, como sucede con los indicadores económicos del último año en Colombia, que refieren un crecimiento importante de la economía; en tantos más de 22 millones de compatriotas padecen dificultades derivadas de la pandemia y la perdida de sus empleos, sobre todo en las mujeres y jóvenes, que han obligado al gobierno a apropiar recursos significativos para implementar y mantener subsidios para ayudarlos.

Para que haya crecimiento económico sustentable, que financie el desarrollo económico y el desarrollo humano intergeneracional, es necesario que los excedentes obtenidos de la economía se destinen a la inversión productiva, fundamental para incrementar la productividad laboral y destinar recursos a acciones concretas de desarrollo humano.

Para que el gasto público productivo como medio de intervención del gobierno en la economía sea eficiente, debe dirigirse efectivamente a ofrecer bienes y servicios públicos de calidad, para mejorar la eficiencia, equidad, equilibrio y desarrollo material de los connacionales.

Finalmente hay que señalar que la idea de que el solo crecimiento económico pueda resolver los problemas sociales del mundo y de un país, es una falacia, y por esa razón, surgen algunas concepciones alternativas que han puesto énfasis en el bienestar humano, basados en la equidad de la distribución de los recursos disponibles y la creación de oportunidades para todos.


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*Melanio Zúñiga Hernández. Abogado y Contador Público especializado en gerencia financiera, amplia experiencia en banca y como revisor fiscal.

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