Economista Omar Escobar

Por: Ec. Esp. Omar Escobar*

Los conflictos bélicos tienen muchas causas, todas perfectamente justificadas por sus actores… más su efecto, en todo tiempo y lugar, es el mismo: caos y poder. Por un lado, unos padecen la muerte, el desplazamiento, la desolación, la expropiación, delitos de lesa humanidad, las violaciones, pero otros se redimen de la guerra.

Lo cierto es que la historia se repite, con una votación de 68 a 31 votos, el senado norteamericano acaba de aprobar 13.600 millones de dólares en ayuda a Ucrania, destinados para Asistencia humanitaria a refugiados (US$4.000 mll), defensa, aplicación de sanciones y transferencia de equipos de defensa hacia Ucrania y otros países aliados, como los sistemas de defensa antimisiles.  A esa enorme cantidad de dinero, hay que sumar los 5.200 millones de euros del presupuesto militar de Ucrania y los 54.707 de Rusia. Bajo el supuesto que destinarán un 20% al conflicto, ascenderían a US$14.560 millones de dólares para un total de US$28.160 millones, una cantidad que se incrementará con el paso del tiempo, tal cual sucedió con el caso de la invasión a Irak y Afganistán por parte de EEUU.

La mayor parte del dinero, se destina al tema militar, lo que supone la entrada de importantes empresas de armamento bélico y de mercenario en el conflicto, llevándose importantes dividendos. Al momento no se tiene con exactitud los contratistas de la guerra, pero cabe resaltar las compañías de defensa investigadas por el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz, las cuales deben estar en la etapa precontractual, dada su larga experiencia en contratación de este tipo a nivel mundial.

LOOCKED MARTIN, empresa estadounidense en aeronáutica, misiles, helicópteros, sistemas de radares, tecnología espacial, es el mayor contratista militar de Estados Unidos, incluyendo el ejército, la marina, las fuerzas aéreas y operaciones especiales.

BOEING, empresa estadounidense en producción de aviones de guerra tripulados y no tripulados, sistemas satelitales, tecnología espacial, misiles y sistemas de defensa, inteligencia y seguridad y es proveedor de tecnología a la estación espacial internacional.

BAE SYSTEMS, empresa estadounidense productora de misiles, sistemas de radares, de miras, sensores y componentes de satélites, sistemas de comunicación y manejo de batallas para aplicaciones militares aeronáuticas, navales y de tierra.

RAYTHEON, empresa estadounidense dedicada al desarrollo de sistemas de comando, control, inteligencia y servicios de soporte.

NORTHROP GRUMMAN, conglomerado estadounidense de empresas aeroespaciales y de defensa, provee tecnología de información y de sistemas de misiones y servicios de tecnología bajo el agua, en el espacio y en el ciberespacio.

GENERAL DYNAMICS, un conglomerado de empresas estadounidense del sector aeroespacial y militar, fruto de la fusión de numerosas compañías, tiene su sede en Virginia

La profesora Heidi Peltier, directora del proyecto «20 años de guerra» de la Universidad de Boston, destaca las empresas que facturaron importantes sumas de dinero con el caso Afganistán.

Dyncorp, empresa estadounidense del consorcio Amentum, contratada para labores de logística, gerencia, transporte, apoyo y mantenimiento de equipos y aviones en Afganistán.

Fluor Corporation, con sede en Texas, estuvo a cargo de la construcción de bases militares estadounidenses en el sur de Afganistán y apoyando a su personal. Se calcula que sólo esta empresa recibió contratos por US$13.500 millones

Kellogg Brown Root (KBR), empresa estadounidense para labores de ingeniería y logística,mantenimiento de las pistas de aterrizaje, gestión de las comunicaciones aeronáuticas en respaldó a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en Afganistán desde 2002 hasta 2010.

Raytheon, una de las mayores empresas aeroespaciales y de defensa de Estados Unidos, así como de entrenamiento militar a la Fuerza Aérea afgana.

Aegis LLC, una empresa de seguridad e inteligencia con sede en Virginia, encargada de proveer los servicios de seguridad para la embajada de Estados Unidos en Kabul.

La profesora de Harvard, Linda Bilmes, dice «Hicieron una tonelada de dinero con la guerra«, refiriéndose a las empresas y compañías que participaron durante la guerra de Afganistán: «Muchos de estos contratos fueron otorgados sin competencia o con muy poca competencia”. Esto lo reafirma el proyecto Cost of War «Entre los años fiscales 2001-2020 tan solo estas cinco empresas compartieron unos US$2,1 billones en contratos del Pentágono (calculados en dólares de 2021)».

La oficina del Inspector General ha reportado que entre 2008 y 2017, Estados Unidos perdió por mal uso o fraude unos US$15.500 millones destinados a los esfuerzos de reconstrucción en Afganistán (The New York Times). Para Bilmes la guerra benefició a las compañías de defensa, las de logística, las constructoras y las proveedoras de combustibles, las de servicios o bienes que nadie más podía proveer como piezas o programas de software críticos para la operación militar en Afganistán.

Tras bambalinas, se entretejen las estrategias que favorecerán a determinados grupos de interés, utilizando fake-news a través de las redes sociales y medios convencionales de comunicación.

Entonces, ¿Quiénes se han favorecido con la guerra?


*Omar Alirio Escobar. Economista con Maestría en dirección y gestión de centros educativos y Especialista en Gestión de proyectos. Docente universitario, ensayista e investigador en varias universidades del país.

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