Por: Julián Martín Ruíz Frutos*
Requerimos como país, a efecto de no seguir de fracaso en fracaso, mayores focalizaciones sociales y asignación de recursos muchos en sectores clave como la educación, a fin de reforzar la apuesta respecto de reducir tanto inequidades como desigualdades, expandir oportunidades y construir una base sólida para el desarrollo integral patrio que tanto y más necesitamos.
Es ir tras desarrollos integrales en todas las áreas y a todos los niveles, hasta el punto de hacer de lo cual un todo histórico y sustancial que se traduzca en grandes ampliaciones para superar las necesidades muchas que nos agobian, en lo que ayuda el uso eficiente de los recursos bajo un marco de austeridad responsable.
Es nutrir económica como significativamente y primero que todo a las instituciones establecidas para la promoción de todo cuanto ver tenga con lo social, y que dichas inversiones respondan a la demanda social de ampliar el acceso a la educación superior y sirva lo cual para también posicionar a dichas instituciones como motores clave de innovación, general desarrollo y movilidad social, a efecto que sirva su hacer a la sociedad, lo que debe hacerse de manera responsable, ordenada y comprometida, que a la postre marque el fin de muchos privilegios, las más de las veces destinados a ciertos grupos, partidos y movimientos políticos.
Es poner fin a las cúpulas partidistas que manejan el presupuesto a su antojo y a costillas de la gente. Es terminar con esas viejas prácticas y enmarcarse en entornos de positivos cambios y transformaciones profundas de diverso orden, que reflejen como resultado el avance de reformas que redefinan el marco político, económico y social del país., entre las que ocupen espacio de primera condición las relacionadas con materia de bienestar, derechos e igualdad sustantiva, que refuerce los derechos todos de las personas.
Se trata de reflejar coherencia política y en tal dirección priorizar las necesidades sociales y marcar el fin de los privilegiados que por siempre han controlado los sagrados recursos patrios, beneficiando intereses personales, partidistas y políticos; lo que de poderse controlar daría paso a una nueva era, donde el gasto público le haga justicia a la gente al responder a las necesidades históricas y las luchas que durante decenios se han dado en la búsqueda y procura de una mejor y más eficaz como eficiente y efectiva distribución de riquezas y recursos.
*Abogado. Columnista . Especializado en Derecho laboral

