Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*
Indispensable serán siempre dirigentes laboriosos que proyecten nuestra estructura social, que lo arriesguen todo contra la organizaciones criminales a nombre, búsqueda y procura de una vital esperanza en beneficio colectivo, hagan referencia y busquen las soluciones mejores a todos los obstáculos y circunstancias que implican atraso y generan toda una serie de necesidades, miedos, angustias, incertidumbres que dejan expuestas realidades alarmantes; toda vez que el crimen organizado ejerce violencia, administra territorios y envenena nuestra cotidianidad territorial en los que irrumpe haciendo cada vez más débil la cadena productiva.
Bloqueo de carreteras, rutas interrumpidas durante días por grupos vinculados a la estructura criminal, vehículos a la vera del camino, atascos, conductores desesperados, generación de altos costos, jornaleros que no llegan al campo, operadores que no pueden cubrir su turno, pequeños comerciantes que no abren porque sus proveedores no les pueden entregar mercancía, pérdidas que ascienden a miles de millones de pesos connotando desbalances financieros. Nodos de poder que durante años han tejido una red de control territorial, económico y social extendido mucho más allá de los límites del crimen y que en algunas regiones ese control es total con una cadena de mando criminal que de hecho es la única autoridad que regula quién puede transitar, cuándo y en qué condiciones.
Grave sin duda la intromisión del crimen organizado por los riesgos que causan en función de la economía y de las reglas no escritas que imponen y no desaparecen al contar en muchos casos con el visto bueno gubernamental, lo que lleva a michos a tratar de separar los temas de seguridad de los temas laborales, como si fueran compartimentos que no se comunican, separación que es artificial y peligrosa; toda vez que el derecho al trabajo no puede ejercerse si no existe un mínimo de seguridad para llegar a él, desempeñarlo y regresar a casa. Cuando ese mínimo es perturbado, ya sea por bloqueos, amenazas, toques de queda, informales o simplemente por el miedo al fuego cruzado, el derecho laboral se convierte en letra muerta.
Los contextos de violencia organizada tienen un impacto directo y medible sobre la participación laboral, especialmente entre mujeres, jóvenes y trabajadores informales, que son precisamente los segmentos más numerosos de la fuerza de nuestra trabajo, lo que lleva a que casa episodio de violencia estructural reduzca la disponibilidad efectiva de mano de obra y genere un efecto de desinversión en las comunidades mayormente expuestas. Llenamos decenios escuchando que la seguridad y la economía son agendas distintas, administradas por distintas entidades y discutidas en foros separados, ficción que vemos que se rompe brutalmente, dado que día a día la gente afectada enfrente una crisis económica familiar concreta, derivada directamente de la violencia organizada, No se quiere entender que la paz no es un lujo ideológico ni un eslogan de campaña, sino la condición material que permite que una familia se siente a la mesa, que el pequeño empresario abra su local, que el obrero cumpla su turno y que el campo siembre y coseche. Sin esa condición, todo lo demás, los programas sociales, las reformas laborales, los tratados comerciales, opera sobre un territorio en problemas.
Desgraciadamente hemos aprendido a vivir con la amenaza, a la que no debemos resignarnos, ya que como sociedad tenemos que salir a reconstruirnos, pedir que no haya más muertes ni desapariciones su vida el lunes siguiente, que abrió sus negocios, que tomó el camión y que llegó puntual a pesar de todo, es la misma sociedad que pide a gritos que no haya más desaparecidos y que la tranquilidad deje de ser una promesa y sea la norma. Hora es ya que tengamos más días buenos que malos y pensar que como país obligados estamos a entrar en el positivo camino del cambio y las transformaciones.
*Abogado. Analista. Columnista. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público

