Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*
Abogar por la gente es interceder, defender o hablar a favor de los derechos, bienestar e intereses de personas o comunidades, especialmente las más vulnerables. Implica actuar de manera asertiva, comunicando necesidades con firmeza y respeto, buscando justicia social y trato digno, ya sea legalmente o en defensa de causas comunitarias. De ahí que cuando salgamos a votar en estas próximas justas electivas previo convencimiento que la tarea primera debe ser tener en cuenta la responsabilidad de abogar por la gente respecto de quienes son los mejores candidatos que llegando triunfantes puedan enfrentar los enormes problemas y tragedias que afrontan nuestras comunidades.
Como ciudadanos y frente a las urnas nuestra tarea debe ser reflexionar respecto de lo que mejor pueda ser para la comunidad, actuar con esa acción electiva como abogado de la gente que defiende los sagrados intereses públicos. Entender que es una de nuestras responsabilidades vigilar desde el control social la legalidad integral de todas las acciones públicas, propender por que se cuide el patrimonio municipal, supervisar el uso del dinero público y en lo posible denunciar las irregularidades que fueren cuando las encontremos como parte integral y profunda tanto política como éticamente.
Tenemos que de una u otra forma como ciudadanos representar al municipio, ejercer funciones de control social, actuar como contrapesos internos que dan certeza a la sociedad y representar un factor de tranquilidad, para así impactar directamente en la vida cotidiana; y en lo posible desde nuestro hacer aportar soluciones viables a los problemas que acusamos con manifiesta voluntad y apego al sentido de pertenencia.
Interesa que actuemos en beneficio y aprovechamiento colectivo sin omisión alguna, toda vez que lo cual afecta al conjunto de la sociedad. Tenemos que ser el mejor aliado de nuestra comunidad, confiar más en nosotros mismos, entender que la diferencia no la marca la ley, sino el carácter con el que se ejerzamos nuestra condición de ciudadanos y la disposición a cumplir con la sociedad, aunque lo cual incomode. Representarnos bien en las urnas es empezar a resolver con el derecho al voto los intereses comunes de la sociedad a la que pertenecemos.
*Jurista. Especializado en Derecho Laboral. Derecho Penal. Docente Universitario. Conferencista. Panelista. Columnista

