MÉDICO HERNANDO RAFAEL PACIFIC GNECCO

Por: Hernando Pacific Gnecco*

Muchos artistas de distintas expresiones pasan desapercibidos en sus momentos y circunstancias. Sucede especialmente en las artes plásticas, en las que incluso se genera rechazo en vida hacia virtuosos creativos. Es clásico lo de Van Gogh, quien en vida solo vendió un cuadro, “El viñedo rojo”, por 400 francos de la época; lo adquirió un amigo suyo. Este extraordinario pintor en tan sólo 10 años produjo unas 900 pinturas, además de bocetos, acuarelas y otras obras que, después de su muerte, llegaron a cotizarse entre las más costosas del mundo, particularmente la serie de Los girasoles. Esta historia se repite todo el tiempo en todas las artes y en todos los lugares.

“Los jugadores de cartas”, de Paul Cézanne, “el padre de todos nosotros” según expresó Henry Matisse, consiguió un récord en el mercado del arte: fue vendido en €191,6 millones a la familia real de Qatar. Post impresionista, considerado el padre de la pintura moderna, fue ignorado como artista; además, era de pocos amigos, desconfiaba de los críticos y exponía ocasionalmente. Era respetado en su círculo de amigos por los impresionistas y apenas tuvo algún reconocimiento al final de su vida por parte de los nuevos pintores. El caso de Doménikos Theotokópoulos, El Greco, es similar; desarrolló su propio estilo. Felipe II de España le encargó para el monasterio del Escorial una versión de “El martirio de San Mauricio”, que nada le agradó, quizás por su estilo manierista; siglos más tarde serviría de inspiración a pintores modernos tanto cubistas como expresionistas, pero en ese momento fue considerado extravagante y ridículo. Había tenido éxito mientras su obra fue cercana a Tiziano. Hoy, la obra se puede apreciar en dicho monasterio real.

Johannes Vermeer, una de las víctimas del falsificador Han Van Meergeren, ganaba más como marchante del arte que como pintor; trabajaba por encargo y no pintó más de 35 cuadros. Relativamente famoso, fue relegado al olvido cuando falleció. Coincidiendo con el estallido impresionista del siglo XIX, el periodista Thoré-Bürger redescubre su obra; el pintor de los Países Bajos se había adelantado dos siglos, con innovaciones con respecto de la luz y el color. Paul Gauguin se rebuscaba como agente de bolsa porque no triunfaba como pintor; deja su empleo para dedicarse de lleno a la pintura, sin lograr el merecido reconocimiento, que aparece después de su muerte. Muere pobre y decepcionado en las Islas Marquesas, donde se había residenciado en búsqueda de lo primitivo para volcarlo a los lienzos. Amadeo Modigliani, residente del París del siglo pasado en plena eclosión artística, tomó un camino distinto al de los vanguardistas del siglo pasado. Creó su particular estilo estético, ganando apenas lo suficiente para sobrevivir; la bohemia, las drogas, el alcohol y sus constantes peleas le pasaron factura a su frágil salud. Le decían que su arte no valía nada; por eso, hoy vale muchísimo; entre otras cosas, es uno de los pintores más falsificados.

La música no escapa a estos tragicómicos hechos; pero a veces el reconocimiento en vida no va acompañado de la diosa Fortuna. Más todavía; algunos logran pequeñas fortunas que dilapidan en su existencia, como le sucedió a Mozart. Pianista, compositor, director de orquesta y profesor del arzobispado de Salzburgo, abarcó todos los géneros musicales de su tiempo. Más de 600 composiciones, muchas consideradas obras maestras, le permitieron darse una vida de lujos hasta cuando fue despedido de la corte austriaca, cuando empieza su declive financiero; trabajos inestables, bajos salarios y escaso tiempo para componer, agravada por la guerra entre Turquía y Austria: la aristocracia debió escoger entre financiar la guerra o el arte. Pudo recuperarse después, pagar deudas y llegar a su lecho de muerte con relativa tranquilidad económica. Un entierro modesto, con escaso público y su tumba, comunitaria simple. Su verdadera fama y su reconocimiento se incrementa inmediatamente después de su muerte. Aparece una ola de entusiasmo por sus composiciones y surgen muchas biografías. Pero, poco en vida, señores.

*Hernando Pacific Gnecco. hernando_pacific@hotmail.com *Médico Cirujano. Especializado en Anestesiología y Reanimación. Docente Universitario. Columnista

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