POR: IVÁN MENESES. PERIODISTA.
Ana Gregoria Hernández Bello, una señora de 70 años, vive sola en una casa de bareque en el corregimiento de Zapatosa, Cesar. A pesar de su avanzada edad, Ana Gregoria no cuenta con el apoyo de sus hijos ni de nadie más, y se encuentra en una situación de vulnerabilidad.

La señora Hernández ha recurrido al Gobierno nacional, departamental y municipal para solicitar una vivienda digna donde pueda vivir sus últimos días. Sin embargo, ha sido ignorada en varias ocasiones. No ha salido favorecida en el programa de Mejoramiento de Vivienda del Gobierno, ni en la entrega de viviendas nuevas que se hizo a personas afectadas por la inundación de la ciénaga grande hace unos años. Al igual que ella, en Zapatosa muchas familias —tras años de trámites y múltiples solicitudes para una vivienda nueva— continúan esperando respuesta. No reclaman un favor, exigen dignidad; pero hasta la fecha, la única respuesta ha sido el silencio y la invisibilidad.



«Aquí estoy, sola y sin nadie que me ayude», manifestó Ana Gregoria. «Le pido al Gobierno que me regale una vivienda digna, no quiero morir en esta casa que se está cayendo a pedazos».
La situación de Ana Gregoria es un llamado de atención sobre la falta de apoyo a las personas más vulnerables en Colombia. Es hora de que las autoridades tomen acción y le den una respuesta a esta señora que solo busca un lugar digno para vivir.

