RAFAEL ROBLES SOLANO Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL

Por: Rafael Robles Solano*

Por estos tiempos, el gobierno colombiano se encuentra en confrontación con el Consejo de Estado, porque esta institución en días pasados tuteló derechos de una ciudadana, reclamando contra la emisión en horarios triple “A”, y por todos los canales de televisión privados, de los Consejos de Ministros, que por ser extensos y por supuestamente carecer de interés para el público en general, se convertían en programas que vulneraban los presuntos derechos al esparcimiento y diversión de los televidentes.

Situación que ha planteado polarizadas discusiones sobre el ejercicio de las libertades y derechos a la información, frente a la discrecionalidad gubernamental, para que el Mandatario de turno, pueda dirigirse al país sin verse censurado o limitado para hacerlo en la totalidad de los medios audiovisuales, como lo han venido haciendo tradicionalmente todos los gobernantes, desde que se institucionalizo este tipo de alocuciones presidenciales.

Si bien el Gobierno actual, impugnó alcance del fallo, el cual aún se encuentra pendiente para ser resuelto, el pasado lunes 21 de abril del año en curso, emitió con un ministro a bordo y bajo el marco de “alocución presidencial”, la presentación entre otros, de informes sobre la declaración oficial de la Emergencia Sanitaria decretada mediante Resolución 691 del 16 de abril, lo cual, para sus críticos y opositores, configura una clara violación del fallo de tutela antes citado, sin embargo, la reglamentación existente, no dispone nada al respecto de situaciones como la planteada, entonces la citada alocución, configura una argucia justificada, pues se vale legalmente de un vacío que allí existe.        

Al respecto de los hechos y para complementar el tema sobre si el fallo de tutela configura o no una especie de censura en contra del gobierno, me remito a un artículo del suscrito, publicado en esta tribuna a 21 de febrero de 2021, titulado: “DEL DERECHO A LA INFORMACIÓN”, en la que hacía referencia a EDUARDO GALEANO, cuando sostenía que: “Ya no los fines justifican a los medios, sino los medios de comunicación justifican a los fines.” Lo cual significa que no siempre coinciden las necesidades del Estado con las estrategias comerciales, las noticias e información que requiere la sociedad. Circunstancia que fuerza a quienes detentan los medios, generalmente los dueños de los grandes grupos financieros, a justificar con cualquier pretexto la información, bajo la protección de sus propios intereses. Por lo que entonces, “el poder de los medios de comunicación queda supeditado… por las exigencias del mercado de la libre competencia, impuestas por sus patrocinadores”. (Fuente: FORMACIÓN CIUDADANA Y CONSTITUCIONAL, Facultad de Derecho, UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA, Medellín, 2012). 

Al retomar aquel artículo, deseo destacar no sólo de cara a al exclusivo papel de los medios de comunicación frente al derecho a la información, sino ante el SENTIDO ÉTICO DEL DERECHO A LA INFORMACIÓN, como parte fundamental de los principios que concurren a la RESPONSABILIDAD SOCIAL que compete ineludiblemente a los periodistas y sus dueños. Allí recurría a planteamientos referidos a la “LIBERTAD DE EXPRESIÓN E INFORMACIÓN”, donde expongo estos conceptos, “que responden a las condiciones e interrogantes que mueven a la sociedad actual, en la qué los medios de comunicación masivos, impresos, audiovisuales y de Internet, compiten por la difusión de todo tipo de noticias e informes, que finalmente influyen positiva o negativamente sobre lectores, oyentes, receptores y espectadores, sin discriminar edad, sexo, razas o ideologías.”  El conflicto institucional y de confrontaciones del Gobierno, se evidencia más, cuando los medios de comunicación, de una parte, despliegan sus contenidos atendiendo sus propios intereses, para direccionar, manejar o quizás, es mejor decir: manipular la información que brindan a sus destinatarios, con “acciones y silencios cómplices,” que son formas de penetración política, para recurrir al reprochable y proscrito “Control Social”.

Sin embargo, el mayor problema radica en cómo el periodismo en todos sus matices debe asumir el desafío de permanecer vigente, sirviendo de referentes éticos y sociológicos, para no perder el liderazgo que requieren los medios de comunicación, y no sucumbir ante el empuje global e individual de quienes opinan diferente en las redes sociales.

 *Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL. lideresocial@hotmail.com

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