Periódico El Derecho

Contribuye la cultura, y eso nadie lo pone en duda, a generar identidad,

progreso y creatividad en los pueblos, además que aporta a la formación y especialización de las personas en alto y significativo grado, toda vez que como sociedad tenemos grandes atributos que debemos y tenemos que poner a su servicio en beneficio colectivo. lo que enriquecerá con creces todo nuestro patrimonio inmaterial y sumando al proceso de evolución y consolidación de la cultura universal como signo y símbolo de la diversidad y pluralidad orbital.

Importa formarnos con una concepción cultural ambiciosa, que igual sirve como actividad económica y valido testimonio, al ser la cultura patrimonio de las comunidades; de ahí la importancia de hacer más porf ella, llevarla a la cátedra, hacerla esencial en lo académico, en espacios de creación y discusión de conocimientos; así como un elemento clave para la innovación en el diseño de políticas públicas, siendo importante sobremanera avanzar cada día y cada vez más en este propósito.

Es colocar al ser humano como motivación, como eje central en los procesos culturales, en el que converjan como esenciales ambiente, combate a la inequidad y el enfoque de derechos. Con la cultura como estandarte, muchos y más serán los avances para lograr procesos de desarrollo, siendo necesario que la población tome conciencia de que la cultura puede tener gran influencia en los objetivos del desarrollo sostenible, por lo que debe ser vista como fuente de progreso y creatividad, como ninguna otra actividad humana.

De ahí que sea importante, necesario y urgente realizar de manera permanente un serio, consciente y detallado recorrido por el origen y contenido conceptual de lo que es y significa cultura, identidad, progreso, creatividad, patrimonio y emplear los conceptos y contenidos de sus definiciones y demás otras connotaciones y evoluciones de diversa índole, las normativas entre ellas, en los ámbitos nacionales e internacionales que existen al respecto y que surgen como directo resultado de años de discusiones interdisciplinarias y de consensos conceptuales, en el entendido y la comprensión que las palabras, normas y contenidos generan un lenguaje que ayuda a leer en claves comunes las diversas experiencias que por su propia naturaleza (un territorio, una identidad, una cultura, ciertos productos del lugar) son únicas e incomparables.

Conceptos como cultura encierran muchos aspectos del desarrollo humano, que se manifiestan en lo inmaterial (como el conocimiento, las tradiciones, forma de ver la vida, valores, etc.) y lo material (diseños, arte, monumentos, etc.) de una colectividad. Algunas manifestaciones culturales plasmadas en bienes, productos y servicios pueden generar un sentimiento de pertenencia a un grupo, a un territorio, a una comunidad (un sentimiento de identidad) y, además, fomentar una visión de desarrollo del territorio que implica la mejora de calidad de vida de su población.

No podemos pensar en desarrollo territorial con identidad, y esto es para tenerlo en exacta cuenta, sin incorporar centralmente los activos culturales de la población de un territorio; ya que tanto en la teoría como en la práctica, se puede apreciar que el desarrollo de un territorio supone una visión que pasa por una acción colectiva, que involucra a los gobiernos locales, regionales, sector privado y población en general. Y esta acción colectiva implica numerosas actividades que pueden basarse en lo cultural, como la identidad y el patrimonio.

La identidad supone un reconocimiento y apropiación de la memoria histórica, del pasado. Un pasado que puede ser reconstruido o reinventado, pero que es conocido y apropiado por todos. El valorar, restaurar, proteger el patrimonio cultural es un indicador claro de la recuperación, reinvención y apropiación de una identidad cultural, que bien cimentada nos lleva presurosos al integral progreso y bienestar.

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