Por: José Guillermo Claros Penna*
Tenemos que entender que el mundo registra de manera permanente cambios y en tal correspondencia la mentalidad en distintas direcciones, la política entre ellas, tiene que cambiar positivamente, en la comprensión que interesa relanzarnos políticamente, lo que indica la necesidad, imperiosa por cierto, que nos abramos y se se abran las aspiraciones, las candidaturas a la ciudadanía como muestra de transparencia y como una definición de fondo sobre el departamento que queremos construir y con quiénes queremos construirlo, puesto que no queremos más una concentración del poder, sino una mayor participación activa de la comunidad en general, más voces acompañando, más ciudadanía comprometida y metida de lleno y en manera consciente en las decisiones públicas.
No más un poder cerrado a pequeños grupos, donde las decisiones se toman desde arriba y donde la política se ha convertido en un ejercicio equivocado y no de resultados, convirtiéndose en modelo que genera despropósitos, ya que a partir de dicho modelo se construye un sistema donde solo caben los incondicionales sin importar si son delincuentes o corruptos, pero no las ideas distintas y más convenientes para progresar, Modelo en el que además se premia la lealtad al poderoso, no la capacidad; donde se habla mucho de pueblo, pero se escucha poco o nada a la gente, y es precisamente lo que no queremos ni podemos cohonestar, soportar ni padecer más.
Tenemos que ser diferentes, entender que no basta con señalar lo que está mal y hacer algo distinto, dar una paso al frente, romper inercias sin importar a quien o quienes se incomode y ser coherente con el llamado democrático de creer en la ciudadanía, lo que impone velar por que se abran las compuertas todas, pero no como una estrategia de supervivencia sino como una ruta de cambio y de salvar el porvenir del Caquetá.
Hay miles de caqueteños que nunca han tenido un espacio real para participar, pero que todos los días sostienen a este departamento, personas quienes trabajan, emprenden, cuidan a sus familias, defienden causas desde lo local sin reflectores ni cargos. A ellas y ellos les debemos hablarles y hacerlos participes de la necesidad que colaboren a cambiar en manera positiva nuestro departamento, al tiempo de notificarles que sus causas tienen que ser las causas de todos.
Si os preocupa la inseguridad, si les indigna la falta de oportunidades, si están cansados de ver cómo se toman decisiones sin escucharlos, debemos abrazar un proyecto en el que quepamos todos y hacerlo nuestro; entender que ahora nos toca involucrarnos, pero no como espectador, sino como protagonista. Saber que nos toca exigir, proponer, construir y también competir. Que abrir las candidaturas significa algo muy concreto, dar un paso hacia adelante sin importar que tengamos o no apellidos políticos, padrinos o cuotas. Nuestro ámbito político tiene que cambiar para bien de todos.
Impone lo cual que tenemos que cambiar la lógica de la política y la relación con la gente, obligarnos a escuchar y escucharnos, saber que cuando escuchamos, tenemos que responder y eso es lo que tenemos que construir. Es adentrarnos en la esencia de la democracia. Hacer más cercano al ciudadano, ser firme en nuestros principios y valores, abrirnos a nuevas voces, atraer a quienes con razón desconfían de la política tradicional, a quienes en verdad quieren hacer algo por el Caquetá, pero no saben por dónde empezar. Decirles que si nos unimos en los mejores propósitos y objetivos tenemos que hacer camino; y, si bien no es fácil, cómodo ni inmediato, es necesario empezar ya por cuanto no es menor lo que está en juego, es nuestro presente y el porvenir de nuestras generaciones del mañana.
Estamos viviendo a lo largo y ancho de la geografía nacional, un país donde se debilitan las instituciones, se normaliza la polarización y se pretende que solo haya una forma de pensar y validar, frente a lo que creo que debe ser lo cual algo distinto donde se tenga en cuanta la pluralidad, la libertad y la participación activa de todos los asociados; que municipios, departamento, región, país, familia y libertad no deben manejarse con consignas vacías, sino como principios y valores que debemos y tenemos que defender con decisiones concretas; de ahí la importancia de pensarnos y repensarnos para poder decir con claridad que prepararnos debemos desde ya para dar juntos la lucha rumbo al 2027. Construir y constituirnos como un ejército ciudadano donde cada voz cuente, donde cada historia sume y donde cada persona que decide participar activamente haga la diferencia.
Amigos caqueteños, seamos conscientes y tengamos presente siempre que el cambio, los cambios, la transformación y las transformaciones en positivo no van a venir de una sola persona, de un solo liderazgo, de un solo partido, ni de un solo momento, sino que tenemos que construirlos entre todos, en la certeza que se construye cuando se decide dar el paso al frente, cuando dejamos de pensar que la política es ajena y no nos toca, cuando entendemos que este departamento nuestro es demasiado importante como para dejarlo en manos de unos cuantos.
El departamento del Caquetá nos necesita a todos, razón para darnos por notificados que debe ser nuestra unidad territorial un espacio para consolidarnos, estructurando los cambios y las transformaciones que requerimos con base a nuestras propias realidades y necesidades; de ahí que empezar esta cruzada desde ya no sea apenas una frase, sino una invitación., toda vez que a todos nos toca ser parte del progreso del departamento, que aquí nadie sobra, que aquí nadie debe quedarse por fuera de este noble propósito, que debemos y tenemos que ser conscientes de la necesidad de planificar y proyectar desde el hoy para el mañana un mejor y superior CAQUETÁ.
*Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho. Columnista

