Por: José Guillermo Claros Penna*
Para una ciudad como Florencia, dotada por la naturaleza con mil y más ventajas comparativas, gente buena y mejor, posibilidades de desarrollo social, humano y crecimiento económico, debemos y tenemos que imponernos desde todo cuanto implica diversificación, en lo que ayudará el conjunto de nuestras fuerzas vivas, consigna y tarea que obliga y determina hacer de manera permanente y continua perspectivas, planeaciones, prospectivas, estrategias, reflexiones y revisiones de ciudad de cara al porvenir. Estar pendientes de los asuntos que en el mundo vienen dándose y de la repercusión que ello tiene entre nosotros. Abrirnos en manera importante y demandante con la comunidad de ciudades, departamentos, regiones, país y naciones en contexto de cooperación internacional, lo que expreso en el convencimiento que siempre y por siempre debe contenernos la obligación de ir más allá de nuestras fronteras, alimentarnos de mundo y todo cuanto ofrecen su dimensión y avances, lo que habrá de llevarnos sin duda a los tan necesarios como positivos cambios y transformaciones que requerimos como unidad territorial.
Implica también lo expuesto, ponernos a tono con lo que transforma las relaciones internacionales y nacionales referidos a cambio climático, migración, crimen organizado y revolución digital, entre otros muchos generales y particulares aspectos y situaciones cuyas perspectivas nos permitirá tener la visión estratégica que ofrecen lo mismo retos que oportunidades. Es, en definitiva, pensar en grande. Ir más allá de las limitaciones y las pequeñeces. Volar alto. Impulsarnos. Potenciarnos. o podemos empecinarnos como ciudad en ver mayormente hacia adentro.
La necesidad histórica, de reafirmación, de construir un imaginario de ciudad importante debe ser un escenario al que tenemos que corresponder con positivas variantes respecto de los diversos momentos de nuestra existencia como ciudad capital, lo que tiene que llevarnos al esfuerzo de construir nuestra identidad ciudadana a partir de la diversidad como un proceso en permanente construcción, sin arbitrariedades, coyunturales ni subjetivas interpretaciones.
Vivimos en un mundo en permanente movilidad y proyección, lo que obliga adaptaciones, comprensiones y participaciones en ese proceso que debe y tiene que ser desafío cotidiano; de ahí la importancia imperiosa que tenemos por comprender la diversidad de hechos que suceden en el mundo, desde una perspectiva propia, lo que tiene que ser una de nuestras labores sustantivas como ciudadanos respecto de nuestro actuar, en la certeza, irrefutable me atrevo a decir, que la viabilidad de una territorio depende tanto de sus procesos internos como de su vinculación más allá de sus fronteras, a efecto de no quedar atrapados en una cerrazón que limita los avances y genera un desgastes constantes.
Se trata que entendamos que la diversificación es y será fundamental para reducir nuestras vulnerabilidades e ir hacia un bienestar compartido, intensificarnos comercialmente, intercambiar tecnología y movilidad humana. Seamos conscientes que somos una región privilegiada en recursos y capacidades para consolidarnos como ciudad actora sustantiva de este siglo, pero además irradiar, si las clases políticas, ciudadanía y comunidad asumen todo lo cual como un conjunto de valores de convivencia que apunten hacia una sociedad en pleno y completo bienestar. Hagamos y seamos un sólido equipo de defensa de nuestros superiores intereses, vocación, progreso, formación y proyección. Florencia y sus pobladores lo merecen.
*Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho.

