Alfredo Leon Leyva -Ingeniero. Escritor. Columnista

Por: Alfredo León Leyva*

Dietrich Bonhoeffer, nació en Breslau, corazón del nazismo, hoy Breslavia, en Polonia. Estudioso teólogo protestante formado en sus inicios en la universidad de Tulinga, y después en la universidad de Berlín; y quien fue el que lideró la resistencia al nazismo, hasta el año de su muerte en 1,945. En su tiempo, el saber y el conocimiento contaba con grandes exponentes de las ideas que manejaban al mundo; pero notó que el pueblo alemán se veía afectado por dos males básicos que eran: La maldad, y la estupidez. Y tal conclusión la concibió en la cárcel en donde lo encerró el nazismo; y fue allí en donde pudo concluir y desarrollar su tesis para identificar y tratar de subsanar, el cambio de estas dos afectaciones crónicas que sufría el pueblo alemán. Preguntándose: ¿Cómo en un país de tantos sabios, de tantos pensadores, cabía la estupidez? 

Abundaba el libre pensamiento con narrativas que reescribían la historia sin fundamento histórico y plagado de estupideces, que se hizo popular y adoptado por los pensadores que guiaban a la sociedad de entonces. 

La conclusión a la que llegó el pastor luterano fue que la maldad no era el peor mal que Afectaba a la humanidad; pues contra la maldad se puede protestar. Pero en cambio, contra la estupidez no. El estúpido no escucha ni oye razones, y contesta con estupideces, sin lógica alguna. Creen lo que quieren creer, y son esclavos de esa grave enfermedad. 

El sesgo cognitivo se define en psicología, como atajos mentales o patronos que nos llevan a procesar la información en forma distorsionada que derivan es estereotipos.

Quizá el pastor luterano no se introdujo en los gustos de las pléyades de estúpidos, que hoy resalto yo notorio en ellos, los de mi país: se antojan todos de lo que entra por la boca, y pronto echaran afuera. 

¿Qué antojos los de los Estúpidos? 

Pareciera que el producto que da el bastimento, terso y pétreo ese que se echa afuera en medio de los fastidiosos olores, les produjera tales antojos de darle una dentada o mordisco a una porción de ese. 

Y llego a sentir de veras, que me asusta pensar: pertenecer a ese ejército de Estúpidos. Esos a los que la bella cantante Shaquira, les dedicó uno de sus temas más popular: “Ciego, sordo y mudo”.

No tenemos la mejor economía; pero a ellos su líder les dice que sí. No tenemos libertades, pero el líder les dice que sí. Ya no alcanza el dinero en el mercado, pero el líder afirma que si alcanza. Será acaso: ¿Que los acercan a desear ese pétreo mojón mal oliente que sale por los expulsivos anillos anales?… A los que llamamos hemorroides.

La Maldad no es buena, pero si quizá, más emocional y pasajera; pero, la Estupidez pareciera eterna. Más, cuando se junta la Maldad con la Estupidez, la guerra que destroza todo se aproxima y llega a darse incontenible; y ahí, de veras nos tocará a todos comer física mierda.

En fin, no me imagino comiendo un plato de churria como si fuese un consomé, ni una porción de una “plasta” como puré de papa pastusa; y menos, morder un pastoso trozo de un mojón color: ocre carmelita.

Amigo, por favor: observe lo que pasa alrededor del caribe con los vecinos, y el 21 de junio, día del “sol quieto” de verano, ojalá disfrutemos todos de un buen plato de frijoles rojo con patica de cerdo; acompañado también de yuca y plátano, y unos cuantos granos de Roa el del Tolima. 

¡Y eh ave María! Con una buena Águila en la mano, para bajar todo eso. Recuerden, hasta es permitido ser malo; pero nunca más: Ser malo, y además Estúpido. 

 *Ingeniero. Escritor. Analista. Columnista

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