Alfredo Leon Leyva -Ingeniero. Escritor. Columnista

Por: Alfredo León Leyva*

La pesada carga que soporta un tracto camión, creería yo: es en extremo de consideración cercana al límite de lo que puede soportar; y se torna preocupante cargar con tales, cuando lo sentimos sobre nuestros propios hombros.  Responsabilidades similares a las pesadas que cargan aquellos artefactos enormes, que transitan raudos por carreteras y trochas de la geografía nacional. 

¿Acaso sería tan pesada la que sentía el pastor en Sucre, que se vio urgido a declararle la guerra y echar afuera al espíritu culión que poseía a las mujeres de la tierra de Abreba? Qué batallas libró, parece, pues el liberador sacaba de a diario hasta cuatro de estos demonios, metiéndola que entre ritos de cóncavo y convexo, salían esos echados afuera. Y el liberador siempre salía triunfante, cansado pero al fin: pleno en su responsabilidad y con el sable dispuesto a seguir dando la batalla. ¡Pero qué demonio tan pertinaz! 

Las damitas de todos los rincones de Sucre, estaban con tal pesada carga dentro de ellas, y menos mal que el hidalgo y batallador pastor, pareció entonces ser único capaz de enfrentar al invasor llamado el DEMONIO CULIÓN. Y con tal denodada determinación fue que liberó a las hermosas de aquél mal. 

Fue una tarea de Titán aquello. ¿Echar afuera diario a cuatro demonios de estos? Digo: cuatro culiones.  ¿Se imaginan? Este pastor de veras tiene riñones. Y menos mal que salió triunfante, pues su fama se regó por todo el departamento de Sucre, siendo solicitado por un caudal de damitas ansiosas de liberase de tal espíritu insaciable.

Pero en toda batalla se encuentra resistencia. Y el demonio aquel, cansado de que lo echaran fuera, aliándose con un investigador  de la SIJIN; y pronto enfrentó al Pastor que ya agotado por tan ardua labor llevada, fue sometido por el diligente funcionario público. El pastor que echaba afuera al temible DEMONIO CULIÓN, al que sacaba metiéndola por cuatro veces al día, pasó a morar en una celda de la cárcel de Sincelejo. 

Resguardado allí aquél otrora valiente combatiente, a partir de entonces el DEMONIO CULIÓN hizo de las suyas. Ya no deambulaba huyendo. Ahora, las bellas consentían al echado afuera para que conviviera placido y deleitoso dentro de ellas. 

A partir de entonces la pesada carga que sintió en el penal el valiente pastor, pareció en su peso extremo a los cargados por los enormes artefactos aquellos que llamamos tracto camión; pues él que sacaba demonios echando afuera metiéndola, ahora en el penal todos pretendían sacarle el DEMONIO CULIÓN que poseso vivía como pesada carga en extremo adentro de él.

Y a partir de entonces, todas dejaron de escuchar en el pulpito aquella sentencia que anunciaba el Pastor de a diario, con tono nítido a la por liberar afectada: “Tengo que penetrarte para sacarte ese espíritu demoniaco”; y que después de su captura en la iglesia, todos y todas desagradecidos, le llamaron: EL BRUJO CULIÓN.

Moraleja: El burro dejó de pasar frente a la puerta de la iglesia cuando oficiaban la misa, desde que oyó que dijeron: “Con la misma vara conque mides, serás medido”. Los chismosos dicen, que el burro al oír esto con semejantes orejas que tiene: se puso a llorar.

Ingeniero. Escritor. Analista. Columnista

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