Por: Janeth Giraldo Ardila*
Cuán importante fuera que trabajemos con ahínco en la defensa e impulso a tope de los intereses superiores de la comunidad de manera práctica y disciplinada para hacer la diferencia, aspecto que debería ser siempre el norte de todo mandatario que se respete, precie y tenga respeto por sus gobernados. Entender que muchos y más son los retos que le toca enfrentar, que siempre habrá oscuridades que requerirán claridades, logros, resultados, consolidaciones y demás avances, para que sus administraciones no sean objeto de regateos ni de casualidades, sino de afirmaciones en positivo y altas calificaciones por parte de la ciudadanía y comunidad en general.
No pueden nuestros mandatarios estar marcados por imprevisiones, improvisaciones, maniqueísmo populista y una larga lista de ocurrencias con altos costos económicos y sociales para el territorio bajo su cargo y encargo, sino ceñidos a la forma, a la Constitución y a la ley con habilidad de estadista, trabajando desde el fondo, manteniendo su popularidad, cultivando relaciones estables con el todo institucional y responder con rapidez a cada coyuntura, en ruta a sacar adelante los lastres que fueren y menoscaban la buene marcha administrativa pública, lo mismo que enfrentando con sabiduría y calma los escándalos que no dejan de salpicar en todas las direcciones y muchas veces con razón.
Dejar de lado las polarizaciones y las intrigas internas, buscar siempre fortalecerse, permitirse mantener distancia de los escándalos de corrupción, conservar su liderazgo moral y perfilarse con autoridad para operar la maquinaria del integral desarrollo de manera permanente y continua, a efecto que los obstáculos y pendientes, que son muchos, sigan de manera obediente los rumbos trazados en vía de superación, lo que le brindará imprimir su propio sello, lo mismo que afianzarse, recorrer el territorio, medir estructuras y pulsar el ánimo político.
Entender cabalmente que la economía es soporte básico que necesita más que buenos números, toda vez que requiere de una estrategia integral que reactive la productividad, fortalezca el empleo formal, el trabajo y reduzca la dependencia de factores externos, lo que nos acercará más temprano que tarde y más pronto que después a éxitos financieros que bien y mejor puedan marcarse por una narrativa de estabilidad.
*Abogada. Especializada en Derecho Administrativo. Analista. Investigadora Social. Columnista

