Por: Hernán Cortés Arboleda*
En mi aspiración de llegar al Congreso de Colombia, más exactamente al Senado de la República, tengo delineado un paradigma que combina estabilidad macroeconómica con desarrollo social para la prosperidad compartida, concepto este que combina crecimiento económico y equidad, centrándose en aumentar el ingreso de los menos afortunados de la población para mejorar su nivel de vida. No se trata solo de un crecimiento económico general, sino de asegurar que ese crecimiento beneficie a los más desfavorecidos y se reparta de forma más equitativa, buscando un bienestar inclusivo que va más allá de lo puramente económico; concepto en el que creo con firmeza, toda vez que como país considero debemos transitar más pronto que después hacia un nuevo modelo económico, diametralmente opuesto a los muchos otros que tanto daño nos han hecho en esta materia.
Un robusto plan que impulse la inversión pública y privada, nacional y extranjera, sin descuidar el objetivo central de la justicia social. Es materializar lo cual con políticas públicas concretas, salarios justos, programas de bienestar para los sectores más vulnerables y fortalecimiento de los derechos constitucionales como educación, salud y vivienda; todo esto, bajo principios rectores que marquen diferencias con tofo cuanto se oponga a lo honesto, a lo republicanamente austero y al combate a fondo la corrupción en todas sus facetas y la impunidad.
Es punto de mi propuesta igualmente, coadyuvar a generar resultados que desarman a los fatídicos del desastre, velar porque nuestra economía crezca a pesar de los pronósticos negativos de muchos, organismos financieros internacionales entre ellos. Propender porque la inversión extranjera directa alcance cifras récord, nuestro peso se mantenga firme, siga bajando la inflación y disminuya la tasa de desempleo. Proponer iniciativas para que el turismo crezca y las exportaciones se diversifiquen, en la convicción que tenemos que hacer de Colombia un país que se consolide como un actor confiable en la economía global con la implementación de un proyecto nacional propio que garantice soberanía e independencia y sé que tenemos como hacerlo, a efecto de restituir los graves daños ocasionados por anteriores modelos.
En política exterior, interesa sobremanera seguir tejiendo relaciones comerciales firmes y respetuosas en el orbe con todo los países amigos, consolidar acuerdos, concretar la actualización de los tratados comerciales vigentes y proyectar acuerdos con más naciones, acciones que consolidarán una estrategia diplomática que nos proyectará como potencia emergente, con dignidad y autonomía.
Interesan para el país y nuestros territorios todos, medidas que fortalezcan la participación del Estado en sectores estratégicos, para promover así la innovación y consolidar la autosuficiencia alimentaria, como piezas centrales del cambio económico. Apurados estamos a producir más, impulsar la innovación, sustituir importaciones, diversificar el comercio, fomentar lo hecho en en país y atraer inversión productiva. Poner en marcha polos de desarrollo económico para el bienestar e implantar nuevos parques industriales, esfuerzos que se requieren en dirección a buscar crecimiento económico, desarrollo regional equilibrado y garantizar trabajo y empleo dignos, duraderos y bien remunerados.
Hacer claridad en que el progreso sin justicia no es sostenible, igualmente que no se debe privilegiar la concentración de la riqueza y seguir dejando a millones en la pobreza; de ahí que me esforzaré y luchare a brazo partido por generar cambios y transformaciones en positivo, aportar por un Estado innovador, con compromiso social, que trabaje de la mano con el empresariado y, al mismo tiempo, combate la impunidad, la inequidad y la desigualdad.
Es, desde una visión sensata, progresista y totalizadora, ayudar a que se combinen firmeza, sensibilidad y honestidad a toda prueba. Que se sepan conducir las relaciones internacionales con inteligencia; y, a la vez, se instrumente un proyecto de Nación que fortalezca la democracia, la soberanía y la independencia, todo lo cual en un contexto gubernamental manejado con rumbo, integridad y pasión bajo los principios mejores y superiores que nos cobijen a todos para bien, especialmente a los menos favorecidos por la diosa fortuna.
*Dirigente Empresarial. Líder Social, Comunitario y de Derechos Humanos. Columnista

