Por: Hernán Cortés Arboleda*
Nuestra misión de servicio a la comunidad no termina ni terminará jamás, toda vez que en mi caso es y será un permanente empezar como hasta hoy ha sido. Es lucha permanente y continúa, una de las razones por las cuales necesitamos en manera importante y urgente sumar a más personas, más razones y desde luego más voluntades dispuestas a participar activamente en estos nobles objetivos y definidos propósitos, por lo que es perentorio que nuestra región pacífica tenga en realidad y verdad rostro propio en la política, a efecto de defender desde la argumentación lógica y las más sentidas necesidades que aquí se padecen, que defendamos cada avance que hemos logrado, mucho han costado; y, en consecuencia, sigamos abriendo espacios para que la dignidad de nuestra gente y la gente de Colombia toda sea respetada como debe, tiene que ser y corresponde en contexto de civilidad, desarrollo social y humano, crecimiento económico, progreso, bienestar e integral prosperidad.
Nosotros, gente del pacífico profundo, donde más se siente el abandono institucional y gubernamental, lo más valioso que tenemos no son nuestros recursos ni nuestras tierras, sino nuestra gente, nuestros hermanos. Es un todo qué debemos tener claro y siempre presente, en la afirmación, por demás rotunda, que nadie vendrá a salvarnos, somos nosotros mismos quienes debemos construir nuestro porvenir y que nadie hará por nosotros lo que no seamos capaces de hacer por nosotros mismos.
Impone lo nuestro como una razón de ser, caminar juntos hacia el progreso, enfatizar en la colaboración, la unidad y un esfuerzo colectivo para alcanzar metas comunes para avanzar en desarrollo y crecimiento. Inspirar la acción conjunta, superar desafíos y construir un mañana mejor a través de la cooperación, donde cada individuo y cada grupo tenga un papel vital que desempeñar para el bienestar colectivo, por lo que debemos tener visión compartida, estar decididamente unidos, proponernos a superar las dificultades, definirnos en acciones colaborativas, infundirnos en nuestras propias realidades, necesidades y desde luego empoderarnos, resaltando la responsabilidad de construir un legado duradero en beneficio y aprovechamiento generacional.
Es, en conclusión, reiterar la visión y el potencial de lo que estar unidos y remando hacia un mismo objetivo significa, con lo que dejaremos un mensaje cierto de esperanza y determinación para el futuro; de ahí la importancia que todos a una hagamos política con hondo compromiso, participemos activamente con honestidad, con honor manifiesto y pensando siempre en el bien colectivo. No es momento de rendirse ni de dividirnos, sino de andar juntos, con la certeza de que cada paso que demos hoy es una herencia para las generaciones por venir.
*Dirigente Empresarial. Líder Social, Comunitario y de Derechos Humanos. Columnista

