Por: Francisco Javier Vásquez Atencio*

Respetar la Ley y las instituciones será siempre un gran aporte que todo gobernante debe hacer. No cumplir con lo cual indica arrogancia. Miopía. Inefabilidad. Estupidez. Ignorancia supina. No es ello algo simple, toda vez que no pueden así comportarse y menos proceder quienes gobiernan. Pecan una y mil veces al creerse muchas veces tan superiores que consideran son ellos la representación misma de la democracia y piensan que los gobernados tenemos que pedirles perdón y ellos absolvernos cual pontífices, cuando es claro que no han hecho como gobernantes lo que les corresponde en esencia y democracia.

No hacen lo que les compete. Consideran que gobernar es pasar por encima de todo y de todos. Imponerse. Ser autoritarios. Ordenar porque sí. No se dan cuenta que el progreso y el desarrollo debe ser un algo permanente y continuo. Imparable en todos los órdenes y que cada vez deben ser conquistados más derechos. Que cada día parezca el preludio de uno mejor. Que los hijos deberán vivir mejor que sus padres. Que el Estado debe ser guardián de la estabilidad y los derechos. Que se llega al gobierno para representar la voluntad del pueblo.

Que la incertidumbre pesa como una montaña en la espalda de las personas. Que la crisis demostró que no estamos preparados para muchas cosas. Que los políticos no deben estar para alimentar escándalos y los gobernantes no deben perder su compostura cuando son vistos y comprobados en su incapacidad. La solidez debe ser estructural, de lo contrario es muy fácil que se derrumbe la institucionalidad.

Como ciudadanos no podemos eludir la responsabilidad que como tal nos compete, lo que nos obliga en consecuencia a enderezar caminos. Corregir los errores cometidos respecto de nuestras equivocaciones cuando las hubiere y creo que el caso de nuestra ciudad y departamento, ello se demuestra cada día y cada vez más a costa y detrimento de la buena marcha departamental y por ende de todos los asociados y territorios que habitan, lo que impone la importancia de asumir la realidad, para a partir de ella, visionar el hacer y quehacer futuro.

Estamos viviendo falsedades. Escupimos para arriba. No medimos consecuencia, estamos pagando improvisaciones y dándonos cuenta de la realidad y ojalá no sea demasiado tarde. No podemos permanecer ni seguir inmersos en el mundo ideal que nos plantearon. Interesa que como ciudadanía creamos de nuevo en el consenso y en que es posible sellar las brechas que nos separan de los niveles de la racionalidad.

*Administrador de Empresa. Especializado en RR.HH. Especializado y Magister en Gerencia Social

E.Mail.: francisco.vasquez.atencio75@gmail.com

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