Por: Alfredo León Leyva
El 19 de junio, dos días antes del solsticio de verano se estableció en la ciudad de Trento, Italia, en el alto Adigio, una pena para castigar a los criminales desde el siglo XIV hasta el siglo XVII, que llamaron “Fustigatio”; y siendo este el evento central el culminante de las “Festes Vigiliane”, en honor al santo patrón de la ciudad: san Virgilio.
El “Fustigatio” consistía en encerrar blasfemos y criminales en una jaula de madera y metal que llamaban la “gabbia”, sumergiéndolos en el rio Adagio ante la mirada atenta de toda la población de Trento; en donde asistían como principales, las autoridades civiles y eclesiásticas. Tal evento entonces representaba la justicia popular aplicada, y la rendición de cuentas como símbolo de que nadie, ni siquiera los líderes políticos estaban por encima de la comunidad. La “gabbia” con el inculpado adentro se sumergía en las aguas frías del rio por un corto tiempo, y luego se izaba para que el reo a témpora no se ahogara.
A partir de los inicios del siglo XVII pasó a ser evento satírico y folclórico que perdura en la ciudad de Trento hasta nuestros días, y los 19 de junio de cada año que se suceden, los pobladores concurren masivamente a presenciar la sentencia dada por “El Tribunal de la Penitencia” que condena al político “deshonrado del año”, a la inmersión en tres ocasiones seguidas, en las aguas heladas del rio Adagio. Durante el tiempo que tarda el evento de la metida y sacada de la jaula con el imputado, el vocero del “tribunal de la penitencia” divulga a todos, los errores y faltas cometidas por el inmerso.
A pesar de ser hoy un acto simbólico, los políticos y autoridades de Trento temen ser puestos al escarnio público, y sobre todo, más pavor les produce el ser sumergido en las gélidas aguas sin escafandra, en aquella jaula que hoy solo es de barrotes de hierro.
Caramba, no sería mala idea adoptar tal evento en Santa Marta, si tenemos la materia prima abundante que son los políticos corruptos que se haya como la verdolaga esparcida rastrera; y que bien, tal evento satírico y folclórico pudiese establecerse para los turistas que visitan el corregimiento de Minca, que cuenta con las aguas gélidas de su rio que baja de la majestuosa Sierra Nevada de Santa Marta.
Imaginen, creo que tal evento tendría más de tres días de celebración, pues, con tantos concejales, alcaldes, diputados y gobernadores, funcionarios judiciales y públicos, todos corruptos; y siendo tres las inmersiones: metida y sacada de tantos, tomaría apretado todo ese tiempo. Y no dejaría de ser un atractivo turístico tal evento propuesto, siendo que dicen que: Soñar no cuesta nada.
Pero seguro, habría ingresos económicos para Mínca y Santa Marta, con la afluencia de turistas venidos, mas los locales que asistirían entusiasmados por ver el espectáculo de las sentencias dadas por el “Fustigatio” samario; y sobre todo: contemplar las tres inmersiones en las frías aguas del rio de Mínca, dadas a los acusados con la puesta de sus errores al escarnio público durante el acto del baño; y que tal vez sirva para enseñar a las nuevas generaciones, que si quebrantan la ley cayendo en los mismos errores conocidos, hasta puede que corran el riesgo de adquirir una bronquitis o una pulmonía. Ya veremos…
*Ingeniero. Analista. Columnista

