Por: Periódico El Derecho

Convergen en el Quijote todos los tipos de novelas hasta entonces existentes. Habla una lengua cien años anterior y las situaciones que en él se crean son fundamentalmente divertidas. Está planteado como libro que divierte e instruye. Cervantes burlándose de la presunta historicidad de las novelas de caballerías, inventa un historiador, Cidi Hamete Benengeli, que ha escrito en árabe la historia de D. Quijote y cuyos manuscritos le son traducidos por un morisco.

En su parte primera relata dos salidas de D. Quijote, ambas desde la aldea de La Mancha. En la primera salida llega el héroe a la venta donde es armado caballero por un hostelero y después de dos ridículas aventuras regresa a su casa medio muerto luego de una paliza propinada por un arriero. En la segunda salida encontramos a don Quijote acompañado de su escudero Sancho Panza y le suceden aventuras como la de los molinos de viento, los frailes y el vizcaíno; el caso de su estancia entre los cabreros y la segunda venta donde es manteado Sancho Panza. Aquí también acontece el episodio de los rebaños de ovejas que a D. Quijote, en su locura, se le representan como ejército, la aparición de la “Princesa“ Micomicona, y el encantamiento de D. Quijote a quien, por último, conducen enjaulado el cura y el barbero desde Montiel a su hogar.  

En su segunda parte, relata una sola salida. Narra la llegada de D. Quijote a Toboso; aparición según Sancho, de la Dulcinea encantada al encuentro con la carreta de la muerte y el Caballero del bosque o de Los Espejos, la jaula de los leones, las bodas de Camacho, la cueva de Montesinos. El gobierno de Sancho en la ínsula de Barataria, el episodio de la cabeza encantada, Ana Félix y la pelea con el Caballero de La Blanca Luna quien era el bachiller Sansón Carrasco, que acudía a un ardid para liberar de la locura a D. Quijote, y al vencerlo, le obliga a regresar a su casa por un año: Entonces le entra el deseo de disfrutar de un poco de vida tranquila, pero no lo consigue porque apenas llegado a su pueblo cae enfermo, hace testamento y muere.

Definitivamente, luego de los argumentos expuestos en sus dos partes, se llega a la conclusión que cuanto más conocemos al Ingenioso Hidalgo, menos capaz somos de emitir un juicio claro y distinto sobre él. Locura, ironía, nobleza, ridiculez, señorío, picardía, medicina del alma y demás. Es mágica poción para el alma, efecto que nunca pasa. Demencias caballerescas sin miedo al ridículo ni al qué dirán. Caballero de virtudes. Afable, caritativo, bien criado, cortés, comedido, oficioso. Nunca soberbio, arrogante ni murmurador. Releerlo es bálsamo de bendición. Casi una necesidad o mejor, una completa necesidad. Provecho puro. Placer sin par. Aleccionador, orientados y guía inigualable. Excelencia espiritual. Sonrisa. Diversión. Humor del bueno y mejor.

interpretaciones simbólicas, que buscan un sentido oculto subyacente al texto. Las interpretaciones simbólicas varían a su vez según qué tipo de simbolismo acaben identificando los diversos exegetas alegoristas. A nuestro juicio, en el conjunto de la literatura quijotista de orientación simbolista cabe discernir siete géneros de interpretaciones, a saber: -Las biográficas o autobiográficas, según las cuales en el fondo la novela cervantina no es sino la autobiografía de Cervantes, no siendo D. Quijote sino la máscara o el disfraz del propio Cervantes. -Las históricas, según las cuales el Quijote es en el fondo una alegoría sobre la historia de España, preferiblemente una parte de su historia, la de la España imperial y de la decadencia. -Las políticas, de acuerdo con las cuales el Quijote es, en realidad, una alegoría sobre la política española de la época, o acerca de alguna institución política o incluso una alegoría que expresa un pensamiento político, ya sea en forma de proyecto político o de utopía o de crítica de la misma. -Las sociales, en las cuales la novela se presenta como una alegoría sobre la estructura social de la España cervantina o los conflictos sociales de la época. -Las psicológicas, en la línea de la llamada psicología de los pueblos o colectiva, que pretenden presentarnos los personajes de la novela como símbolos del modo de ser de los españoles, del carácter nacional. -Las religiosas, en las que el Quijote se nos presenta ahora como una alegoría que contiene un significado básicamente religioso; y, -las filosóficas o metafísicas, en que la obra se nos ofrece como símbolo de una concepción en sentido filosófico-metafísica sobre la realidad y la relación del hombre con ésta.

De la misma manera, le buscan y encuentran interpretaciones de carácter científico-técnicas en vista de las múltiples obras que, desde el siglo XIX, se han escrito para glosar los saberes científicos de toda condición (astronómicos, cosmológicos, biológicos, económicos, jurídicos, teológicos, etc.) o técnicos (médicos, psiquiátricos, de técnica militar, náuticos, metalúrgicos, gastronómicos, entre otros), que el Quijote incorpora. Se incluirán aquí los escritos pertenecientes a la llamada escuela panegirista, muy en boga en el S XIX, en los que se intentaba demostrar el dominio por parte de Cervantes de tal o cual parcela de la ciencia o de la técnica; o bien libros en los que no se trata ya de probar su dominio de una u otra rama de las ciencias o técnicas o de mostrarlo como reputado sabio enciclopédico, sino simplemente relacionar la magna novela con las ciencias (sobre todo las ciencias naturales y las matemáticas) y las técnicas de su tiempo, poniendo de manifiesto la medida en que en aquélla se refleja el estado de éstas.

Esta clase de aproximaciones al gran libro en que éste se nos muestra como un documento sobre los conocimientos científicos o técnicos del autor o sobre la situación de las ciencias y técnicas en la época no constituye un género de interpretación específica, independiente, que haya que situar al lado de las otras. Pues el enfoque científico-técnico de El Quijote, en el sentido explicado, es compatible tanto con las interpretaciones directas como con las alegóricas. Ni siquiera necesita el cultivador de este enfoque explicitar cuál es su interpretación de la novela, si la ve como una ficción cómico-realista de carácter paródico o como una obra alegórica de alguno de los géneros enumerados. Y de hecho la mayoría de ellos no lo hacen, sino que directamente se aprestan a analizar el libro cervantino desde la perspectiva científico-técnica que les interesa investigar. Tendría sentido hablar de interpretaciones científico-técnicas si a alguien se le ocurriese ver en la historia de D. Quijote la expresión en clave alegórica de un mensaje científico o técnico subyacente. Pero hasta la fecha nada serio se ha escrito en esta línea.

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