Por: Yeiny Paola Rodríguez Rivera*
He oído siempre decir que las ocasiones son fugaces y que las oportunidades son calvas, que una vez que pasan es imposible detenerlas; momentos que, o son aprovechados y se avanza, o solamente siembran una esperanza efímera que, al desvanecerse, provocan una desmoralización colectiva, de lo que históricamente abundados estamos. Requerimos realizar un proyecto político democrático, ser aptos para la democracia, restaurarnos, participar como ciudadanos, avanzar en el cumplimiento de las demandas sociales, consolidarnos, contener el poder con el fortalecimiento de su unidad, no caer en las perversas y perniciosas polarizaciones que a nada edificante ni positivo conducen.
Interesa reconocernos en la legitimidad, impulsar las reformas que necesarias sean en ruta a acortar las distancias entre la ley y realidad. hacer cambios consensuados y responsables para cumplir con el propósito de un mejor país, sin malsanos autoritarismos, más si permitiendo avances, para definitivamente ser una República representativa, democrática en la que se luche en pro de eternamente en pro de integralidades prosperidades.
Es buscar todos y entre todos inspiraciones, utilizar lo que bueno y mejor sea para aprender y transmitir los valores universales que guían el comportamiento humano y la acción colectiva, enfocarnos en elevar los espíritus, motivarnos en la mejora personal y social, conectar los ideales con la realidad y el contexto histórico en contexto de propósitos, funciones, conexiones personales y emocionales con claridad de ideales, en relación con la gente, con el llamado a la acción, en la verdad que los ideales deben marcarnos una visión de porvenir y motivarnos hacia el cambio en unidad, con fe en el destino y en la superación de los retos, así como en la seguridad que más temprano que tarde seremos una superior nación.
Es conjuntar los conocimientos, nunca considerarlos aisladamente, sino constituirlos como elementos indispensables de un nuevo sistema indivisible de progreso, cimentarlos gradualmente con el concurso espontáneo de todos en dirección a consolidar una real y verdadera madurez en todos los sentidos, para que en virtud de estas íntimas conexiones la naturaleza y el destino de este querer tener para mejores y superiores ideales puedan ser suficientemente afianzados, camino a definir convenientemente el verdadero espíritu fundamental de lo que como sociedad merecemos y cuyo establecimiento sea en el fondo, fin esencial de un sólido desarrollo social, humano, grandioso y positivo progreso.
*Estudiante de Administración de Empresas. Lideresa Social. Gestora Comercial
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