Saúl Alfonso Herrera Vengoechea- Estudiante de Décimo Grado de Bachillerato, Colegio Cristiano La Esperanza. Columnista

Por: Saúl Alfonso Herrera Vengoechea*

Desde jóvenes debemos ser conscientes de la necesidad de defender la democracia y las instituciones, Afirmarnos y reafirmarnos en ese compromiso y también responsabilidad. Entender con Winston Churchill, que es ella, la democracia, “… el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”.

Nos compete como jóvenes sorprender, tomarnos en serio, no ser indiferente a las realidades de nuestros municipios, departamentos, regiones y país, lo que implica expresarnos de conformidad con lo que no nos ofrezca seguridad, estabilidad y oportunidades reales de desarrollo.

Manifestar de manera clara, contundente y precisa, que no estamos dispuestos bajo ningún punto de vista a aceptar un opaco porvenir, ni a resignarnos a explicaciones baladíes que pretenden normalizar la crisis que en muchos aspectos estamos viviendo. No estamos para discursos triunfalistas, acciones de adoctrinamiento ni las promesas que no se traducen en resultados.

Somos una juventud enterada que estamos enfrentando uno de los momentos más complejos de nuestra historia reciente y que las decisiones de hoy definirán nuestro mañana y en ese mañana queremos vivir en unos territorios donde podamos estudiar, trabajar, emprender y formar una familia sin miedo, sin temores ni bajo la sombra de ningún autoritarismo.

No es ni será válido aceptar ninguna clase de concentración del poder, que se debiliten a las instituciones, ni se descalifique a quienes piensan distinto, en el entendido y la comprensión que la democracia no puede reducirse a una sola narrativa, ni a la voluntad de un solo grupo político; puesto que la libertad se defiende participando activamente y exigiendo desde el respecto y las sólidas argumentaciones.

Debemos ser inteligentemente críticos. Pasar a las buenas acciones. Informarnos, sobre todo. Nunca resignarnos a ser pasivos espectadores, sino protagonistas de los rumbos en lo local, municipal, departamental, regional y nacional. Comprender que nuestra tarea no es administrar recuerdos, sino generar esperanzas e involucrarnos para que nuestra historia cambie positivamente y jamás permitir que la frustración se convierta en resignación. Queremos unos territorios que nos pertenezcan plenamente y ello debemos escribirlo con nuestra voz. Con la voz de la juventud.

 *Estudiante de Décimo Grado de Bachillerato,  Colegio Cristiano La Esperanza. Columnista

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